+ Que ayer, pero – que mañana, es la quintaesencia que se esconde detrás de todo logro y que nos permite avanzar hacia nuestras metas sin estresarnos, ni frustrarnos, ni abandonar y tirar la toalla a la primera que se tuerzan las cosas cuando a nuestro parecer no se esté alcanzando esa meta estimada, o las mejoras esperadas o del modo en que las habíamos imaginado. Se tiende a pensar que alcanzar esas metas y objetivos que nos proponemos de buenas a primeras un día que nos levantamos algo más motivados se pueden alcanzar rápido y sin esfuerzo, así de un día para otro, pero esto no es así. Cuanta gente no abandona los propósitos del año nuevo, la dieta del lunes, el gimnasio, las clases de inglés, o esas cosas que siempre hemos querido hacer pero que vamos posponiendo esperando que llegue el momento adecuado, el cual no llega nunca porque en verdad cualquier momento es el adecuado. Las metas, sean cuales sean, se obtienen dando un pequeño paso hacia adelante cada día, todo destino, por lejos que esté, comienza con un primer paso en esa dirección y el tiempo que nos lleve alcanzarlo no debería ser determinativo. Cuando iniciamos algo la mente puede quedarse corta a la hora calcular el lapso de tiempo que nos va a llevar concluir dicha tarea o meta, por supuesto, para no desanimarnos al principio solemos pecar de optimistas, tiramos por lo bajo y luego llegan las frustraciones y desengaños cuando no se cumplen las expectativas. Mi hija pequeña suele decirme … “expectativas Vs realidad” cada vez que algo no le sale como ella quería o se había imaginado y yo le contesto … “Edison tuvo que hacer 2000 bombillas hasta que dio con la que era”. En la ecuación del éxito el tiempo es una variable, la mejor opción es no tenerlo en cuenta. Siempre puedes marcarte un plazo aproximado, para así poder comprometerte contigo mismo y avanzar, pero esto no debería de ser relevante. El único factor que nos interesa y lo único que vamos a valorar realmente es ese pequeño progreso que hacemos respecto a lo anterior, respecto a ese trecho ya andado, respecto al punto de partida y nada más.

Y no importa lo que te propongas hacer, aprender un idioma, hacer macramé o alcanzar la iluminación, desde lo más mundano hasta la más alta meta espiritual se alcanzan igualmente, dando pequeños pasos hacia adelante cada día. En verdad para alcanzar el éxito en cualquier cosa que te propongas hacer te tienes que concienciar de que no se espera de ti que lo hagas bien sino simplemente que lo hagas mejor que la vez anterior, solo eso, “más que ayer pero menos que mañana” y que no te detengas porque no se estén cumpliendo tus expectativas, solo mira hacia atrás, compárate con el que empezó y seguro que ves un progreso, solo tienes que mirar y valorar eso. Cualquier meta que pretendas alcanzar con éxito te la tienes que plantear como una semirecta (concepto de geometría) y como tal, tiene un punto de inicio pero no tiene final, tiene un punto de partida pero se extienden hasta el infinito y más allá, el final siempre lo determinas tú cuando decides dejarlo en cualquier punto del camino, entonces se convierte en un segmento con un principio y un final elegido por ti. Pero las metas no tienen final por sí solas, siempre se puede mejorar, respecto cualquier cosa que te propongas hacer, siempre se puede avanzar un poquito más en ese camino hacia la perfección, ¿hasta donde? ¡Hasta el infinito y más allá! ¡Hasta donde tú decidas llegar!

¿Podemos alcanzar entonces la iluminación? “Difícil del alcanzar el final de una semirecta es” diría el maestro Yoda, podemos avanzar mucho en cualquier sendero de la vida pero el final solo lo determinas tú al detenerte en el punto que hayas decidido parar y lo único que tienes que valorar es todo lo que hayas avanzado y mejorado en el camino, todo lo que lleves aprendido, pero nunca si hemos alcanzado o no la meta, pues si no nos detenemos y seguimos avanzando siempre lo vamos hacer mejor aun que la vez anterior y peor que la vez siguiente. Es una premisa que siempre se cumple, + que ayer pero – que mañana. Siempre vas a estar más iluminado que ayer pero menos que mañana. Todos vamos avanzando y mejorado en diferentes áreas, pero esa mejora siempre será relativa así que quítate ya el estrés y disfruta del proceso, que todo en esta vida funciona bajo esa premisa, y a fin de cuentas, una vez que te hayas detenido lo que cuenta es lo del medio, el segmento que queda determinado por esos dos puntos, y por tus vivencias en dicho segmento, tus sensaciones, tus emociones, tu historia personal; cuando vuelves de un viaje siempre te queda el viaje y todas tus experiencias vividas en él. En cualquier viaje que hagas no tiene tanta importancia el destino como lo que en él hayas vivido. Y todas esas pequeñas metas que te vayas fijando a lo largo de tu vida determinarán tu viaje por esta encarnación, no pongas toda tu atención en el destino final porque te perderás lo verdaderamente importante de la vida que son las experiencias vividas mientras recorres ese segmento de tu vida. Fíjate metas, pues son esa zanahoria que nos permite avanzar en el camino cada día, y cuanto más lejos la pongas, más probabilidades de avanzar y llegar más lejos tendrás, pero pon tu atención en el camino que vas recorriendo y disfruta del viaje independiente de donde llegues o decidas parar.

Un Saludo!

Patricia Pérez.

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+ que ayer pero - que mañana
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+ Que ayer, pero - que mañana, es la quintaesencia que se esconde detrás de todo logro y que nos permite avanzar hacia nuestras metas sin estresarnos, ni frustrarnos, ni abandonar y tirar la toalla a la primera que se tuerzan las cosas cuando a nuestro parecer no se esté alcanzando esa meta estimada, o las mejoras esperadas o del modo en que las habíamos imaginado. Se tiende a pensar que alcanzar esas metas y objetivos que nos proponemos de buenas a primeras un día que nos levantamos algo más motivados se pueden alcanzar rápido y sin esfuerzo,
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