En Oriente es costumbre dejar los zapatos fuera de la casa y del templo, como símbolo de respeto y pureza. Por un lado por higiene y pulcritud, por no meter suciedad y gérmenes de la calle hacia dentro, pero por otro y no menos importante por respeto; es un signo de que te quitas tus ideologías por un momento y te abres a otras, sean religiosas si entras a un templo o personales si entras a una casa. Todos somos libres de pensar, creer y comportarnos según nuestras propias ideologías; quitarse los zapatos al entrar en una casa es señal de que se respeta tanto los gustos y costumbres como las formas de pensamiento de las personas que viven en ese hogar. Moises se descalzó cuando habló con Dios ante la zarza, por respeto y para estar abierto a recibir esas nuevas enseñanzas que le iban a ser transmitidas; es por tanto relevante el acto de descalzarse cuando se va conectar con ese lado más espiritual, como por ejemplo al hacer meditación o simplemente si vas a entrar en oración o comunicación con Dios. Aquí en Occidente no se tiene costumbre de descalzarse en casa de otros, ni en la iglesia; y como dice el refrán «allá donde fueres haz lo que vieres»…. Y esto también es respeto, pues con zapatos al templo y a las casas de otros; pero cuando llego a la mía lo primero que hago es «fuera zapatos» tanto por higiene como por los muchísimos beneficios que tiene el hecho de andar descalzos por la casa, amen de la comodidad. Y porsupuestísimo en Biogimnasia también, toda la clase se realiza sin zapatillas, más confort no se puede!

Descalzarse nos aporta beneficios a muchos niveles, a nivel energético nuestros pies son nuestra toma de tierra y a través de ellos se produce un intercambio energético; las energías más densas y cargadas de negatividad salen a través de ellos y a su vez entra energía renovada de la Tierra, cuanto más natural sea el suelo que pisas, mejor será este intercambio energético. Has tenido un día duro, llegas a casa súpercargado, pero no de buenas energías; pues quítate los zapatos cuanto antes, conéctate a tierra y descárgate, por supuesto tienes que poner tu intención en ello, en que se realice ese intercambio de energías. Deja que salga esa energía densa y recibe otra más limpia y sutil. Usa tu respiración para este fin, pues con ella nos recargamos energéticamente; descálzate haz unas cuantas respiraciones profundas y después ya estás listo para continuar con mejores energías para cualquier cosas que vayas a hacer, tu vibración también habrá cambiado. Hay que acostumbrase a eliminar toda mala energía de nuestro cuerpo pues no nos aporta nada bueno a nivel de salud.

Por otro lado tenemos también los llamados «puntos reflexologicos». Las plantas de los pies tienen una conexión nerviosa que va hasta cada órgano y las diferentes partes del cuerpo. Y esto no es una casualidad. La naturaleza creó el cuerpo así porque es necesaria esta estimulación nerviosa hacia cada parte del cuerpo para su salud. Los órganos internos no se pueden estimular de forma directa porque no están accesibles, pero sí se pueden estimular de forma indirecta por impulsos nerviosos. Y por eso la naturaleza que es muy sabía crea de alguna manera esta serie de canales nerviosos desde los pies hacia todas las partes del cuerpo, porque estos están en constante movimiento y así al andar esos puntos nerviosos son presionados y mandan el estímulo a las diferentes partes del cuerpo para ayudar a mantener un continuo flujo de energía que ayuda a mantener los órganos con salud. Descalzarse todos los días un rato puede ser suficiente para que dichos puntos sean estimulados, pero si disponemos de algo más de tiempo podemos masagearlos presionando bien sobre la planta del pie y con ello estaremos estimulando y activando la circulación energética de todo nuestro cuerpo y eso mejorara enormemente tanto el estado de nuestro cuerpo físico como el energético.

Pero a nivel físico también juegan un papel muy importante pues aparte de permitir la locomoción y el desplazamiento hacia cualquier lugar, equilibran el cuerpo para poder mantener nuestra postura de bipedestación y no irnos al suelo a la mínima que pisemos una superficie irregular. Pero a pesar de su gran labor, los pies, por lo general, suelen ser la parte más olvidada de nuestro cuerpo; nos levantamos cada mañana y no paramos de usarlos en todo el día, sin ellos no podíamos llevar a cabo todas nuestras rutinas, pero no solemos detenernos en darle un tratamiento especial por todo el papel que desarrollan en nuestra vida. Andamos, corremos y hacemos ejercicio, pero no para el pie sino gracias al pie. Pocas modalidades deportivas tienen en cuenta este factor, el fortalecimiento del pie y el tobillo, parece que se centran en otras partes del cuerpo de mayor interés estético; pero todas las partes del cuerpo son vitalmente importantes y todas ellas deben de ser tenidas en cuenta y trabajadas. Y este es uno de los pilares principales de la Biogimnasia, el darle al cuerpo un mantenimiento de todas las partes que lo componen, sin excepción. Para así poder mantenerlo en las mejores condiciones tanto físicas como de salud; y además durante el mayor tiempo posible, Biogimnasia apuesta por la longevidad a base y cuidar y mimar al cuerpo en vez de machacarlo y ayudar a su deterioro prematuro, como ocurre en otras muchas disciplinas que a la larga resultan más lesivas que beneficiosas. Por tanto en la clases, aparte de realizar los ejercicios sin zapatillas, siempre hay un espacio dedicado tanto al mantenimiento de pies como igualmente de las manos y muñecas; pequeñas partes de nuestro cuerpo pero de un gran valor.

En los orígenes del hombre; cuando éste empezó a andar lo hizo sin zapatos, en un principio esos pies estaban acostumbrados a estar descalzos y podían caminar por cualquier tipo de superficie adaptándose a las irregularidades del terreno. A esta capacidad que tiene el pie de adaptarse a cualquier forma irregular que tenga el suelo y a la vez de como colocar el cuerpo para mantener el equilibrio y la estabilidad, se le llama «la propioceptividad del pie». Este con todas sus articulaciones forman una especie de amortiguador para que no se desestabilice el resto del cuerpo cuando la pisada o el suelo no es uniforme y también cuando practicamos un deporte ya que lo movemos hacia todos los lados a costa siempre de que el pie lo mantenga equilibrado. No somos conscientes de ello, pero los pies ejercen una gran labor.

Pasó el tiempo en la evolución del hombre y éste se puso zapatos; los pies fueron encerrados, aislados del suelo y de sus irregularidades, y éste, como es de esperar, empieza a perder parte de esa capacidad, pues todo en la naturaleza sigue el mismo proceso, lo que deja de ser imprescindible para nuestro estilo de vida, se convierte en algo de lo que se puede prescindir y con ello comienza el proceso de deterioro pues ya no se va a utilizar, no tiene sentido para el cuerpo, ni para nada en la naturaleza gastar energías para mantener algo inservible. Y en esto se basa la evolución de Darwing, la naturaleza se adapta a las necesidades del momento. Sin embargo todavía quedan poblados indígenas que mantienen dichas costumbres. Yo estuve en Méjico, en un poblado Maya, y en una excursión para ver cenotes, y antiguos yacimientos por Selva virgen, los guías que eran nativos, nos guiaban descalzos; tú quítate los zapatos y anda unos metros sobre piedras irregulares a ver si puedes. Lo que, como ellos no han dejado de hacerlo, están completamente capacitados para ello. Pero no está él beneficio en andar todo el día así sino en intentar no sufrir ese deterioro y pérdida de la propioceptividad que nos permite equilibrarnos.

Cuando nos olvidamos por completo de los pies el proceso de deterioro que sufre es el siguiente: primero va perdiendo sensibilidad y parte de esa función propioceptiva porque las articulaciones al quedar inmovilizadas dentro del zapato ya no se mueven igual y al no moverse se van quedando algo mas rígidas. Entonces el pie no puede absorber el movimiento de la misma forma y equilibrar el cuerpo. Luego por cualquier circunstancia, un día pisamos mal, tropezamos con algo o nos doblamos un poco el tobillo y como ha perdido esta capacidad de amortiguar por decirlo de alguna manera y recolocar la musculatura del alrededor, para poder conservar el equilibrio, nos podemos caer fácilmente o podemos crearnos una lesión, ya sea un esguince en el pie o a nivel de rodilla. Cuanto más mayores nos vamos haciendo, mayor es el deterioro y mayor es también el riego de caídas; pero realmente, el no ser capaz de estabilizarse e ir al suelo, puede ocurrir a cualquier edad, no quedamos exentos por ser más jóvenes; por eso es importante tener una buena propioceptividad en los pies y una buena pisada, y así aunque pisemos terreno irregular nuestros tobillos y pies recolocarán y equilibrarán el cuerpo y probablemente ni lo lleguemos a percibir.

Cuando un niño nace y comienza a andar, empieza a desarrollar la propioceptividad del pie, por instinto prefieren andar descalzos, la naturaleza es sabia; les encanta esa sensación y es lo primero que hacen al llegar a casa, quitarse los zapatos, al menos mis hijas, y eso además les ayuda a desarrollar mejor está capacidad para equilibrarse; no deberíamos de perder esa sana costumbre de estar descalzos por casa, aunque sea con calcetín o zapatillas de estar por casa, pues el movimiento del pie es mucho más libre así. Pero lo ideal para el mantenimiento sería andar de puntillas y de talones, hacer girar los tobillos, estirar el empeine y los dedos presionándolos contra el suelo, andar por la arena pues además de facilitar ese intercambio energético al ser suelo irregular obligamos a trabajar la propioceptividad y sobre todo hacer ejercicios de equilibrio, ya que forzamos a los pies de una manera controlada por nosotros, a que trabajen para equilibrar todo el cuerpo, con posturas además algo más complejas que permanecer simplemente de pie. Importantísimos los ejercicios de equilibrios de verdad!… pero ese es otro punto al que prefiero dedicar un artículo completo pues realmente vale la pena darle la atención que verdaderamente merece. Por el momento vayamos poniendo esto tan simple en práctica para después poder practicar los equilibrios de una forma efectiva.

Un saludo! Patricia Pérez.

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