Retomamos la marcha en nuestro viaje del héroe para ir  a por el siguiente signo. Leo. Recién tuvimos el novilunio donde el Sol y la Luna se juntaron haciendo conjunción esta vez en la casa de él puesto que es el Sol el regente de este signo. Así que ahora mismo atravesamos ese periodo del año donde el astro rey está en su casa, y eso se nota, hay mucha más energía leonina en el ambiente y por lo general, uno tiende a estar más animado, más activo y tiene más ganas de hacer actividades fuera de casa, dejar el hogar (Cáncer) y ver qué entretenimiento y diversión encuentra por las lindes de su reino (Leo). Dentro de ese proceso evolutivo que hace la energía por los 12 signos ésta es la etapa del descubrimiento, tanto de la identidad personal como del mundo que nos rodea. Nuestra realidad individual, nuestro universo personal. Es ese momento en que el niño se siente mayor y quiere despegarse de su madre (Cáncer) y volar del nido. Es cuando Simba se va explorar su reino.

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Recuerdas su historia ¿no?…»El Rey León»… Pues esa peli define muy bien esta etapa leonina. Un momento de especial relevancia, para nuestro proceso de autoconocimiento, crecimiento personal y autorrealización. Es cuando descubrimos que somos como el pequeño Simba. Un cachorro que tiene que sufrir una transformación forzosa a través de todas esas circunstancias que el cruel destino le ha hecho vivir, para convertirse en el Rey de su propio reino. ¿Te resuena?….¿No te sientes a veces un poco como él, víctima de las circunstancias y del destino?… Seguro que sí, a todos nos pasa, pero es que los diamantes se forman bajo elevadas temperaturas y enormes presiones; y la vida a veces nos somete a ellas para sacar la mejor versión de nosotros mismos. ¡Qué le vamos hacer!… ¡Así es la vida!…¿No?…

Pues mira, sí que podemos hacer algo, de momento cambiar de mito que para eso «habemus multum». La historia del Rey León está muy bien, es bonita, pero demasiado melodramática, mira que la he visto veces; pues siempre termino derramando alguna lágrima. Y hoy no tengo ganas de melodramas porque Leo es la alegría de vivir así que mejor nos pasamos al mito de Hércules. Reescribimos pues la secuencia cambiando de mito: Esta es la etapa donde descubrimos que somos «Hércules», un ser mitad hombre mitad dios, mitad mortal mitad inmortal, hijo de un ser femenino que te nos dotó con un cuerpo físico, la madre Tierra; y a su vez hijo de un Dios padre todopoderoso que nos confirió un cuerpo inmortal, el Espíritu. Cosa que te convierte en un semidiós. Y como semidiós tienes ciertos derechos y privilegios, eso sí…, ya sabes que es a cambio de algo. Aquí no hay nada gratuito. Todo tiene un módico precio, hasta ganarte un lugar en el Olimpo. Pero bueno, ya llevamos cuatro meses de viaje,  hace rato que lo venimos haciendo y también te digo que si has llegado hasta la quinta estación y vences al león, las otras ya van a ir rodadas, porque hasta aquí eras un simple mortal, a partir de ahora se te reconoce como a «héroe», así que ánimo, que va quedando menos para llegar a la meta; en la próxima estación alcanzamos ya la mitad del viaje. Y bueno esta estación cuanto menos es divertida, entretenida y menos tediosa que la anterior porque ya vamos dejando atrás los altibajos emocionales que se producen en Cáncer. Eso sí, aún sigue teniendo cierta intensidad la cosa porque es el momento donde debes demostrar tu valía, tu fortaleza leonina y tu valentía; pero aun así, es más amena que la etapa anterior y aquí ganarás más confianza en ti y subirás tu autoestima logrando sacar la mejor versión de ti mismo. Sí, todo eso está relacionado con el signo de Leo. Al igual que el quitarse las máscaras y las falsas identidades para mostrarnos tal cual somos, trasparentes, genuinos y sinceros, sacando nuestra verdadera esencia sin miedo a ser juzgados ni criticados, que para gustos colores, y al que le guste bien y al que no…, pues nada…. «habemus multum» para escoger. Es un hecho que no todos somos compatibles y no pasa absolutamente nada. Pero si finges ser quien no eres no te verás rodeado de la gente que es verdaderamente compatible con tus gustos y tu forma de ser; ni podrás ser tú mismo (Leo), simplemente te limitarás a interpretar un papel, pero así no vas a poder ser verdaderamente feliz (Leo). Si quieres atravesar el portal de Leo y convertirte en el Rey León sin melodramas o sea, a lo Hércules, déjate ya de etiquetas sociales y muestra tu verdadera esencia; el problema es que a veces uno no se conoce lo suficiente a sí mismo y por eso a veces nos cuesta tanto encontrar la felicidad, porque ni nos conocemos en profundidad, ni somos honestos y coherentes con nosotros mismos.

 

Hombre conócete a ti mismo.

Sí, el autoconocimiento esa es la única vía para alcanzar la felicidad.  Saber muy bien quién eres, tus dones, tus talentos, lo que se te da bien y lo que se te da mal y está fuera de tus posibilidades. Lo que te llena verdaderamente y lo que te hace sentir vacío, lo que te alegra y lo que te entristece, lo que te da fuerzas para seguir hacia adelante y lo que te hace sentir inútil y querer tirar la toalla. Todos no valemos para todo, y muchas cosas se escapan de nuestras posibilidades simplemente porque no hemos venido a tener ese tipo experiencias sino otras, ya está, punto pelota. Pero para saber bien por dónde tirar y por donde no, necesitamos conocernos en profundidad y tratar de vivir en coherencia con nuestra verdadera esencia . Pretender ser quien no somos o tratar de hacer cosas que en verdad no forman parte de nuestra experiencia de vida, solo porque vemos a terceros y queremos hacer lo mismo, nos aleja de nuestro sendero y entonces es cuando la vida recalcula y nos da patadas en el trasero para que ocupemos el lugar que nos corresponde y no otro. Pero el humano se pierde con mucha facilidad y a veces actúa como león y se junta con leones cuando en verdad es un tigre y aunque se esfuerza y pone todo su empeño en encajar no le salen bien las cosas y no logra sentirse feliz en la sabana Africana… Ni jamás va a poder serlo cómo no se vaya para Asia que es donde están los tigres. Pero claro para eso necesitas saber quién eres. Dime: ¿Te conoces bien?… ¿Sabes realmente quién eres tú?…

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«Hombre conócete a ti mismo» era la inscripción que había a la entrada del templo del oráculo de Delfos. ¿Y por qué o para qué se molestaron en poner esa frase a la entrada de un oráculo dónde la gente acudía para preguntar por asuntos de su futuro?… ¿No te lo has preguntado nunca?

—Yo es que no me hago ese tipo de preguntas.

—Pues deberías. Detrás de una simple frase a veces hay más contenido que en un libro. Y no profundizar en ella es como quedarte solo con el título sin leer la información que contiene ese libro.

—Pues profundiza.

—A ver, por lo general la gente acude al oráculo cuando tiene algún problema, cuando algo en su vida no va bien, cuando llevan mucho tiempo viviendo alguna circunstancia que parece no acabar, otras veces simplemente para curiosear qué depara el destino.

—¿Y?

—Y es una incongruencia que vayas a preguntar por lo que te depara el destino sin conocerte primero a ti mismo, porque todo lo que vivas va a girar SIEMPRE en torno a tu desarrollo y crecimiento personal, si das preferencia a ese «conocerte a ti mismo» y te vas preocupando principalmente de tu proceso evolutivo, que es lo que se supone has venido hacer aquí en la Tierra, tu destino puede cambiar, porque si ya estás aprendiendo esas lecciones y estás donde se supone debes de estar, haciendo lo que se supone debes de hacer, la vida no tiene que forzarte a que lo hagas, entonces tu destino cambia. Nunca es lo mismo aprender una lección a la primera que la vida te la pone delante que a la quinta. Tu DESTINO simplemente es aprender ciertas lecciones. Lo que acontezca en tu vida no tiene más relevancia que esa, crear el escenario para que se dé, sí o sí. A tu espíritu no le importa otra cosa más que eso, adquirir ciertas maestrías, y al precio que sea. Si lo haces a la primera, la vida no tiene que ponerte más ante esa situación…, pero si te quedas mirando la situación como un problema y no ves el trasfondo, ni que todo sucede siempre en pos de nuestra evolución espiritual, quedas atrapado en el problema y no avanzas, ni ves cambios en tu situación. Y entonces es cuando vas al oráculo a ver qué narices pasa.

—Entiendo.

—Y el oráculo dice: ¡Pasa que no te conoces a ti mismo! Eso es lo que pasa.  Y ¿Sabes?… A veces lo que tú vives como problema es la solución que encontró tu inconsciente para trabajar alguna asignatura pendiente.

—Ya. El problema en ese caso es la solución.

—Correcto. Porque lo que prima ante todo es tu crecimiento personal y para ello es vital el autoconocimiento. Necesitas conocerte bien para saber qué debes pulir en ti y qué defectos debes tratar de cambiar y qué debes desarrollar como don personal. Y todo eso antes de que la vida te de una collejada para que te muevas en esa dirección.

—Entiendo. Y de ahí la frase «hombre conócete a ti mismo» antes de entrar a preguntar al oráculo.

—Claro, y el que era un poco listo se daba la vuelta y no entraba. De poco sirve preguntar por tu futuro si no eres capaz de ver que todo acontece en pos del crecimiento personal y del autoconocimiento. Eso va primero. Y tu destino puede cambiar mucho o nada dependiendo de si te mueves o no y de si aprendes o no la lección de vida que te trae esa experiencia. Y el oráculo ahí no puede hacer nada. Por más que lo visites y le preguntes, eso depende solo de ti, de que tomes cartas en el asunto y actúes o no lo hagas. Así que no hay otra respuesta a ese tipo de preguntas más que esa: «conócete a ti mismo»… y en ese proceso todo se resuelve y el destino cambia. Y es la respuesta que uno espera oír del oráculo cuando algún problema le trae de cabeza. Pero eso se da solo cuando mueves el culo y verdaderamente logras un crecimiento personal.

—Interesante esa visión.

—Y ahora llegamos a la siguiente puerta. Pongamos que eres de los listos y entendiste el trasfondo de la frase y no quieres saber tu destino sino lo que hay detrás que lo está generando y en vez de preguntar por tu futuro…

—¿Qué?…

—No, dímelo tú. ¿Qué le dirías al oráculo?

—No sé. ¿Qué es lo que se supone que debería de estar haciendo y no hago?

—Dime una cosa.

—¿Qué?

—¿Ya te hiciste la carta astral?

—Sí.

—¿Y ya la has estudiado?

—Es que es muy larga. Hay demasiada información ahí. Cómo quieres que me estudie todo eso.

—Sí fuera yo el oráculo te tiraba rápido del templo. Pero sí, la pregunta es esa: Qué es lo que debería de estar haciendo y no hago, por eso las cosas no fluyen. Y la respuesta efectivamente la encontramos en la carta natal. Ahí ves realmente cómo eres y qué cosas son las que deberías estar haciendo. Pero como estamos en el mes de Leo nos vamos a centrar solamente en el Sol.

—¿Vamos a tomar el Sol?

—No hombre, vamos a centrarnos en el sol de la carta natal. Pero mira, eso también, como el Sol está ahora en Leo sus rayos van cargados de esa energía, exponerse un rato nos viene bien. A ver, centrémonos, eso que todo el mundo conoce como el horóscopo no es más que el signo donde estaba el Sol en el momento de tu nacimiento. Y eso nos da una información de la energía del espíritu, nos habla de nuestra esencia y de lo que traemos de serie antes de encarnar;  pero dentro de un mismo signo cada grado y los aspectos que hace con otros planetas también influyen en las características de ese sol natal; y luego están las casas que también añaden información…, así que aunque nos fijáramos sólo en nuestro sol natal, éste es mucho más que un simple horóscopo … decir que eres Leo, o Acuario, o Sagitario es una definición bastante pobre, no llega a ser ni la punta del iceberg de lo que realmente es tu sol. En verdad eres mucho más que un simple signo, eres un poco de todos ellos. Y la carta natal nos muestra esa configuración, es nuestro ADN energético. Pero volvamos a Delfos.

—¿Al oráculo?

—Sí, que resulta que era el templo de Apolo, el dios solar; para los griegos el ombligo del mundo, el lugar más importante de la Tierra. Vamos algo muy leonino. El lado negativo de esa energía trae eso precisamente, el exceso de ombligo, pero de esa parte nos encargaremos en el siguiente artículo cuando hablemos de los ejes para equilibrar en este caso el exceso de ego. Ahora toca lo que toca y es exaltar lo positivo así que pasemos a ello.

 

Mi querido Leo.

LEO

Cuando empecé esta serie de artículos dejé claro que no iba a hablar de las características de los horóscopo sino de cómo nos afecta la energía de los doce signos en nuestra vida cotidiana. Pero con Leo voy a hacer una excepción. ¿Por qué?…

Porque Leo lo vale, es el León, el rey de la sabana, el último eslabón de la cadena alimentaria, es un sol… es Apolo. Y que nadie se me ofenda porque todos tenemos a Leo en nuestra carta y un sol natal que nos hace brillar así que esto va para todos sin excepción, para que cojas tu sol y lo enciendas y lo hagas brillar con intensidad y saques ese León que llevas dentro si es que aún no lo has sacado. Así que provecha la energía del momento para hacerlo… ¡Va!… Suéltate la melena y ruge con el Simba, pero no el cachorro sino el adulto, el rey león.

 

Y ¿cómo suele comportarse la gente que tiene mucha energía Leo?…

 

Tanto la energía y como la psicología de este signo tiene como clave fundamental el descubrirse a sí mismo, de ahí la inscripción en el templo de Delfos, el templo de Apolo. Hombre conócete a ti mismo, conoce tu esencia, conoce tu sol. Por eso los leoninos suelen tener esa seguridad sobre sí mismos, porque tienden a conocerse bien y gracias a eso saben sacarse partido. Todos tenemos algo en lo que somos buenos, controlamos y se nos da bien, y el leonino lo sabe y sabe sacarle partido a eso, y en verdad es lo que todos deberíamos hacer. Si aún no lo haces ya deberías. Párate y piensa qué se te da bien, dónde destacas, dónde brillas y tira por ahí, dale más espacio a eso en tu vida porque que el mundo necesita que tú brilles… tu universo necesita que brilles con intensidad, que seas ese sol sobre lo que todo lo demás órbita. Y si realmente quieres co-crear tu realidad, que es en verdad tu universo personal, ya puedes empezar a brillar o la cosa no funcionará, para que tu vida vaya bien es imprescindible que seas capaz de iluminar igual que hace el astro rey con todos los que damos vueltas alrededor de él.

 

Leo brilla por naturaleza; se les nota que están regidos por el Sol. Tienen don de gentes, son el centro de atención en toda fiesta, la gente los mira y los admira sin saber a veces el porqué y es por esa energía solar que irradian sin proponérselo porque va con ellos. Derrochan entusiasmo, simpatía, buenas vibras y energía y suelen atraer a las personas a su órbita igual que hace el Sol con los planetas. Les gusta impresionar, seducir, jugar con sus presas, les encanta jugar en general, a todo tipo de juegos y expresar su creatividad, sobre todo esto último, necesita crear para sentirse realizados y si otros se lo reconoces mejor, doble realización.

Son bastante hábiles y diestros haciendo cualquier tarea que se propongan, es otra cualidad de este signo, ¡que se le va hacer!…, algunos nacen con suerte… ¡Qué no leche!… Que todos tenemos a Leo en nuestra carta, si aún no brillas como un león ya deberías de plantearte hacerlo, porque todos tenemos lecciones individuales y muy personalizadas, pero ser + Leo es algo que todos los humanos tenemos que lograr antes de dejar esta encarnación, es una lección colectiva, así que aplícate para lograrlo cuanto antes. ¡Ya! A ser posible en este mes de Leo, aprovechando que están las energías leoninas en el ambiente y que estamos juntos en esto, no estás solo, hagámoslo. Y no me pongas excusas. Sí, sí que se puede, inténtalo. No, mejor hazlo, porque eso te viene de serie, solo necesitas conocerte bien y encontrar tanto tus puntos fuertes como los débiles, pero sí o sí en algo destacas, poténcialo.

Y como ya te estarás imaginando, este signo tiene mucho que ver con la autoestima, con valorarse a uno mismo por lo que uno es, por lo que sabe hacer bien y no por lo que no controla o no sabe hacer. Que ya te lo he dicho, todos no valemos para todo, pero siempre hay algo en lo que somos buenos, por eso es importante el conocerse bien para sacarse el mayor partido posible, como haría un buen leonino, y olvídate de lo que no haces bien…, puedes tener eso como proyecto, o como objetivo…, aprender hacer algo nuevo, o mejorar en algo que no se te da muy bien, pero tómalo como un juego, sin estresarte; si es un proyecto en vías de desarrollo no te juzgues, hazlo y punto, pero que sea para bien, nunca para frustrarte o sentirte mal, ni menos aun machacarte a nivel psicológico y emocional, es obvio que en eso no brillas porque es algo que probablemente hayas venido a aprender, no lo traes de serie, no te va a salir bien así sin más, pero si te lo curras con el tiempo te saldrá. Y todas esas cosas que vayas aprendiendo y que tu espíritu gana son precisamente las que irán dándole más brillo a ese sol. Todos tus dones son todas esas lecciones que aprendiste antes de encarnar. El sol natal nos habla por tanto de nuestros cursos anteriores, en la Tierra o vete a saber en qué lugar, pero son cosas que ya traes trabajadas de otras vidas. Y todas esas cosas que ahora te llevan de cabeza, esas nuevas lecciones, los nuevos retos y todo lo que no se te dan bien, o no controlas forman parte del proceso evolutivo de tu espíritu y es lo que determinará tus talentos en una futura encarnación. Más lo que ya traes de vidas anteriores por supuesto, porque esto es un suma y sigue, la cosa no tiene fin. Así que tómalo con calma y ve despacio y con buena letra pero teniendo bien claro que eso no tiene nada que ver con el rey león que tú ya eres a día de hoy, sino con rey león que serás en la siguiente encarnación; fíjate si tienes tiempo para desarrollar nuevos talentos. Tienes toooooda la vida, ¿qué prisa hay? No te agobies, ni te estreses. Keep calm.

Y conforme avanzamos en la teoría, podemos ir entendiendo y comprendiendo la relevancia que tiene este sigo para nuestro crecimiento personal, para saber quiénes somos realmente porque Leo es el signo de «la identidad», define quién eres realmente y también cómo te muestras ante la sociedad. Porque suele ser que te cubres con una piel león como Hércules en nuestra historia de hoy. Y te disfrazas y te pones máscaras y finges ser otra persona a veces para encajar, otras para caer bien o no desagradar, o por miedo al qué dirán y a ser juzgados. Todos en algún momento nos cubrimos con una dura piel de León que nos hace de armadura protectora como Hércules… Porque…. ¿Quién tiene la valentía y la osadía de mostrarse desnudo al mundo?… Es algo que a todos nos cuesta y ya te adelanto que forma parte de una de las tareas de este mes, conocerte bien a ti mismo pero luego tener los cojones de mostrarte así al mundo y al que le guste bien y al que no también. Porque igual que no podemos hacerlo todo bien, tampoco podemos agradar a todo el mundo y eso hay que aceptarlo. No dejes de ser tú mismo para agradar a otro, se tú mismo para atraer al tipo de persona compatible contigo y acepta que no todo el mundo lo es. Habemos leones, tigres, panteras, leopardos, guepardos y lindos gatitos… compórtate como los de tu especie y atraerás a los de tu especie. Si finges ser quien no eres por encajar en ese grupo te vas a esforzar en vano, no gastes energía en eso, porque créeme que eso te consume. Ser uno mismo no cuesta nada, lo traes de serie; esa energía empléala mejor en aprender tus nuevas lecciones y oye, puedes ser un gatito que se está currando ser un león para su siguiente vida, entonces sí, júntate con leones para aprender de ellos pero no fijas ser un león, muéstrate como gato y sacarás mucho más de esa relación. Y con esto ya hemos dado inicio al siguiente punto:

 

El trabajo de Hércules para el signo de Leo

 

En el libro de los 12 trabajos de Heracles o Hércules, el del León de Nemea es el primero que realiza. Yo estoy llevando un orden distinto a la hora de exponerlos porque estamos trabajando con la energía de los 12 signos y ese salto evolutivo que va dando de signo a signo; por eso los estamos viendo en orden zodiacal pero vamos, en este caso bien podemos afirmar que el orden de los factores no altera el producto. No importa en absoluto el orden en que se hagan los trabajos sino que se hagan, que no es poco. También cabe añadir que en la historia original no se habla de los signos pero es algo que está implícito, es la parte esotérica del libro. ¡Estar está!.., pero no la vamos a ver a menos que analicemos el trasfondo de cada historia, que es precisamente lo que estamos haciendo tú y yo con toda esta serie de artículos. Y…, de paso sea dicho…, eso mismo es lo que sucede en nuestras vidas, cada vivencia tiene un trasfondo y una correspondencia con alguno de los 12 signos, siempre es así; y podemos limitarnos a vivirla de forma exotérica y superficial, sin enterarnos de nada más que del argumento de esa historia o podemos hacerlo de forma esotérica analizando el trasfondo de cada vivencia, ese «por qué» o más bien «para qué» es que vivimos esa historia determinada en nuestra vida; porque nada sucede por casualidad, siempre hay un trasfondo pero si no te detienes a analizarlo y no lo ves con suficiente claridad, superar ese reto o esa prueba se convierte en algo muchísimo más complicado, y ya sabes, hasta que no superas la prueba no avanzas en el juego, no pasas a la siguiente pantalla al siguiente reto, donde por supuesto, volverás a estar inmerso en otras tesituras… Y sé lo que estás pensando: ¡Ah pero es que esto no se acaba si supero la prueba» …. La prueba dices, ja, ja,…, siento decírtelo pero no. No mientras vivas, porque mientras estés vivo estás en el juego. Estás condenado a vivir el mito de los 12 trabajos de Hércules todo el tiempo que permanezcas dentro de tu avatar, dentro de ese cuerpo físico que ves cada día cuando te miras al espejo. Pero vamos quieras tú o no quieras la vida te saca de tu zona de confort (Cáncer) y te pone a jugar (Leo).

—Pues vaya mierda.

—Pues haberlo pensado antes de encarnar. Porque viniste libremente y te advirtieron de las consecuencias, y si estás aquí es que porque aceptaste las condiciones y firmaste el contrato; ahora ya no hay vuelta atrás, no te queda otra que jugar hasta el final. ¡Bienvenido a Jumanji! O al Fortnite, o al Genshin Impact si te mola más el royo anime como a mí, puestos a mostrar nuestra verdadera esencia son un poco friki y me mola el cosplay, el anime y el manga. Pero vamos tu juego es personalizado, puedes visualizarlo como más te plazca. Lo que no puedes hacer es dejar de jugar mientras vivas en la Tierra. Por eso el signo de Leo está muy relacionado con «el juego» de la vida y con todos los juegos en general; de todo tipo, no solo virtuales; los de mesa, con juguetes y también sin ellos, como hacen los niños jugando al «pilla pilla» o a «las escondidas» o jugando a ser tal o cual persona, fantaseando, fingiendo, poniéndonos máscaras, disfrazándonos, interpretando papeles; el niño juega a ser adulto y adulto juega a ser niño y se lo pasa pipa, se olvida por un momento de las responsabilidades de ser adulto, se desinhibe y se divierte y todo eso tiene que ver con el signo de Leo, y hacerlo es imprescindible para crecer y evolucionar de forma saludable. Tanto para los niños como para nosotros los adultos. Es de vital importancia mantener vivo nuestro niño interior, así que de vez en cuando déjalo salir, se niño, juega, diviértete, no te tomes la vida tan en serio, deja de ser adulto en algún momento, toma un rol distinto y disfrázate. Y sé lo que estás pensando… ¿Pero no has dicho que no hay que fingir ni ponerse máscaras?…

—Eso mismo me estaba preguntando sí.

—Contextualicemos entonces. Una cosa es fingir ser quien no eres para encajar y no ser honesto ni contigo ni con los demás y otra muy distinta es el juego. Y hay momentos para todo. Muéstrate al mundo tal cual eres pero cuando estés jugando, juega de forma íntegra también, después aclaras que bromeabas o que solo era un juego, pero sí en un momento determinado tienes que interpretar un papel para superar un reto del juego de la vida…, olvidade de juicios y prejuicios y hazlo. Se serio, responsable, honesto y coherente contigo y con los demás cuando toque pero suelta la rigidez mental de vez en cuando para que tu niño interior juegue y se divierta, con eso equilibras la balanza. Demasiada seriedad no es sana porque eso encierra bajo llave a ese niño que llevas dentro (Leo) y entonces tu sol se apaga. Y cómo tengas Leo de signo lunar entonces se apagan sol y luna, y ya ni te cuento, la vida pierde todo sentido y no encuentras la razón para seguir adelante. Hazme caso. ¡JUEGA! Mi querido Leo ¡JUEGA!

—¡Vale! ¡Jugaremos!

— Y ahora vamos a por el punto más importante no solo de este signo sino de toda esta aventura en nuestro viaje del héroe. Ha llegado la hora de visitar a Morfeo.

—¿El Morfeo de Matrix?

—Sí. El mismo. Este es el punto de la historia donde te revelan que tu vida no es distinto de un videojuego, que todo forma parte de una programación nada azarosa, que todo está rigurosamente programado para que tengas un cierto tipo de experiencias y no otras. Eso a lo que tú llamas destino y que nada ni nadie puede evitar que suceda porque forma parte de la programación base de tu juego personal. Y como en todo videojuego, hay un margen para tu libre albedrío por supuesto, hay algunas cosas que sí puedes cambiar…, si no, qué sentido tiene jugar. Hay un modo creativo como en el Fortnite donde puedes jugar a ser el dios creador de tu vida, y haces tus propias construcciones y creas tus propias historias con otros personajes (amigos), ahí tienes un enorme margen de libre albedrío, y si te lo montas bien puedes hacer que tu vida sea agradable y placentera, y puedas pasarlo bien y divertirte, no tiene porqué ser todo un «modo batalla» … pero lo que nunca vas a poder hacer es salir de esa plataforma de juego en la que ahora estás jugando… A menos que…

—¿Qué?

—Superes esas 12 pruebas. Siento decírtelo pero no hay otro modo de salir del Fortnite o de esta rueda de reencarnaciones de la Tierra. Te hicieron firmar ese contrato, con esas condiciones, antes de encarnar. Y si estás aquí es porque aceptaste y firmarte. Has dado tu «con sentimiento». Es lo que hay.

—Pues no lo recuerdo.

—Pero ni tú ni nadie, por eso siempre aparece un «Morfeo» llegados a este punto del viaje del Héroe. Y puedes tomarte la pastilla roja y ver la realidad tal cual es, y tomar el control de tu vida, y ponerte en serio con esos 12 trabajos para alcanzar el máximo nivel de juego y finalizar ese viejo contrato, y salir de esta plataforma de juego si te da la gana. O puedes tomarte la pastilla azul y seguir viviendo tu vida como una simple historia donde «ni pinchas ni cortas»… donde no eres más que una marioneta, un personaje de un videojuego que tu espíritu maneja. Y se mete en «modo batalla» y como él no sufre el dolor físico, ni el emocional, le da igual si te hieren o si mueres en batalla. Dime… ¿Qué vas hacer?… Tienes que elegir, para poder continuar. ¿Azul o roja?…

—¿Tú que crees?… No estaría aquí si no tuviera intenciones de continuar con esto hasta el final.

—Bien. Pues la pastilla roja es jugar a ser Hércules. Ese semidiós que todos llevamos dentro (Leo) y para ganarte un lugar en el Olimpo, o la quinta dimensión o la dimensión del espíritu, necesitas superar las 12 pruebas.

—Pues vayamos a por ello. ¿Cuál era el reto de Leo?…

—Acabas de hacerlo. Tomar la pastilla roja para entrar y salir del juego a placer, como Neo; y aceptar que en verdad eres mitad mortal (hombre) y mitad inmortal (espíritu) y como ser espiritual, divino e inmortal, hijo de Zeus, tienes ciertos derechos y privilegios. Ahora solo tienes que superar las pruebas, ir pasando pantallas y subir el nivel de juego. Ya sabes, como en el Fortnite.

—Yo juego al Genshin Impact.

—¡Vaya!… ¿Y qué nivel tienes?…

—50.

—¿Y qué nivel de mundo?

—Nivel 7.

—No está nada mal.

—¿Tú juegas al Genshin?

—Por supuesto. Rango de aventura 59 y nivel de mundo 8.

—Wauuuu.

—Bueno, pues a partir del nivel 55 la complejidad del juego aumenta, necesitas mucho más EXP.

—Sí, lo sé.

—Y eso traducido a la vida cotidiana significa que se espera de ti que actúes y te comportes en base a esa «experiencia» adquirida en el juego, a ese aprendizaje ganado de cada vivencia, de cada reto superado. No es necesario que mueras para adquirir los beneficios de tus logros. Tu sol puede ganar eso en esta encarnación. Pero si quieres que se te reconozcan el valor (Leo) y los méritos adquiridos en el juego (Leo también) tienes que aplicar lo aprendido en tu día a día con auténtica maestría. Eso es EXP.

—Sí, ya me lo figuraba.

—Una vez tomas la pastilla roja y eres consciente (Leo) de que hay una causa detrás de cada vivencia se espera de ti que te comportes a la altura de ese nivel de juego y no reacciones ni te comportes como hacías en niveles inferiores de conciencia o te penalizan (karma negativo) y entonces retrocedes en tu partida. Por otro lado, conforme subes de nivel se incrementa la dificultad del juego, los retos son más complejos y los enemigos te ponen a prueba y suele ser que están un pelín por encima de tu nivel, para que sigas superándote a ti mismo, te fuerzan a darlo todo y un pelín más y ese pelín más es lo que tú avanzas, lo que ganas, lo que evolucionas dentro del juego.

—Ya.  Enfrentarse a enemigos de niveles inferiores no tiene mérito.

—Ninguno. Puedes hacerlo claro, pero eso solo sirve para alimentar al ego, para ver que en eso que ya controlas a la perfección eres bueno; pero ahí no hay un avance más bien te juegas una penalización y un retroceso por quedar mirándote el ombligo. Y esa actitud en el juego de la vida no es algo bueno, más bien todo lo contrario; se espera de ti que utilices tus logros para seguir avanzando en el juego, no para vanagloriarte. Y para seguir pasando pantallas necesitas enfrentarte siempre a nuevos retos, esos que quedan un poco por encima de tus posibilidades y te hacen sentir que no vales. Porque es lo que sucede con todas esas actividades nuevas que aún no controlas. Y otra vez vas a pensar que me contradigo. ¿Te centras en lo que sabes hacer bien y te olvidas de lo que no, o es al revés?

—Eso es lo que estaba pensando sí.

—Pues otra vez más es una cuestión de contexto. Una cosa es no ver tú talento y frustrarte y atormentarte porque no se te da bien hacer algo; y otra muy distinta es saber que tú ya tienes ciertos méritos adquiridos que te hacen brillar en esa área pero no te centras solo en lo que haces bien, ni te quedas ahí mirándote el ombligo sino que utilizas tus talentos para seguir avanzando en el juego y conquistar nuevas metas.

—Vale, aclarado. Pero tengo otra duda. Antes hablabas de enemigos.  ¿En la vida real?…. ¿Enemigos como Batman y Joquer?… ¿Héroes y villanos?…

—No hombre. Solo es un símil. Con enemigos me refiero a los retos que te ponen todas aquellas personas con las que te relacionas en tu día a día, de forma inconsciente por supuesto. Nunca somos del todo conscientes de qué es lo que se mueve detrás de cada una de nuestras interacciones. Es la vida la que nos fuerza a relacionarnos con determinadas personas según lo que nos toque trabajarnos en cada momento, y esa misma persona te puede poner a ti ante un reto de nivel 60 y sin embargo con otros se relaciona en niveles de juego inferiores, o superiores, eso depende del nivel del otro jugador. Pero siempre te vas a relacionar con terceros en base a tus trabajos personales aunque entre ambos no haya nada personal. Y cada uno hace su propio trabajo de forma individual y en su nivel de juego. No sé si me estoy explicando bien.

—Creo que sí.

—Aun así especifico. Imagina que te llevas mal con un compañero de trabajo, o con alguien de tu entorno cercano, pero sí o sí te tienes que relacionar con esa persona, porque resulta que es la persona, que esa fuerza superior que controla el juego, encuentra más a mano para que tú puedas hacer eso que te toca trabajar; y suele ser mutuo, en el Universo está todo perfectamente orquestado, el otro también tiene algo que trabajar, pero ahí cada una de las partes tiene un reto diferente y a un nivel del juego distinto y ninguno de los dos se tiene porqué enterar. Como no seas vidente es complicado ver lo que sucede entre bambalinas, fuera de la Matrix, pero siempre, detrás de cada una de nuestras interacciones se mueve algo, nunca pasa nada por casualidad. Y ese es el enemigo del juego al que yo me refería; el que te corta el paso y te complica un poco las circunstancias para que te cueste mucho más esfuerzo pasarte la pantalla o el reto. Por eso no podemos tomarnos las cosas a nivel personal, porque la vida se vale siempre de terceros para ponernos las pruebas de nivel y si dejas de relacionarte con alguien pensando que es algo personal, y que todo lo que te pasa es por culpa de él, o de ella, el siguiente o la siguiente que llega a tu vida te la va a liar igual. Y al final terminas diciendo que todos los hombres o todas las mujeres son iguales, pero no. Ese hombre y esa mujer con otro hombre u otra mujer no se van a comportar igual. NUNCA. Ni tú mismo te comportas igual con unos que con otros. Así que mejor céntrate sólo en cómo debes actuar tú ante cualquier circunstancia y olvidarte de lo que haga o diga el otro porque para tu evolución no es relevante. Céntrate en ti mismo (Leo), en juzgarte a ti mismo, en analizarte a ti mismo, en hacer lo que sea más éticamente correcto independientemente de lo que haga la otra persona. El otro tiene su propio juego y sus propios enemigos y aunque tú se lo escenifiques…, Nada es personal.

—Vale, tomo nota. Pero que pasa en el caso opuesto, cuando alguien te cae muy bien.

—Ufff! Cuando alguien te cae muy bien es mucho peor. Con ese o esa tienes un contrato, también tienes algo que trabajar y no te vale otra persona más que esa, por lo que no lo puedes mandar a la mierda o se queda la cosa pendiente para otra vida, y entonces tu espíritu no se la juega y actúa, y entonces surge la química entre ambas partes, y tú te crees que te gusta esa persona o que te cae genial. Pero también hay un motivo de peso o una causa mayor que está generando ese enamoramiento desde el otro lado de la Matrix.

—Te estás cargando todo el romanticismo.

—Lo sé y no he acabado aún. La mayor parte de las veces, cuando ya has hecho con esa persona lo que se supone tenías que hacer, y durante el tiempo que ambos acordasteis, tu espíritu integra esa información y retira la química y así…, de repente…, esa persona deja de caerte bien y entonces es cuando vas y lo mandas a la mierda. Y es cuando te dices a ti mism@, no sé cómo podía caerme bien si es un o una «tont@laba». Pues simplemente…, es porque ya no hay nada que trabajar a nivel energético con esa persona.

—No es porque sea un «tont@laba» entonces.

—No, no es por eso. Es por una fuerza mayor, por una causa de fuera de la Matrix.

—Vale. Lo tendré en cuenta a partir de ahora.

—Y bueno, luego está la familia. Que son polivalentes, con ellos trabajamos de todo y no nos enteramos. Terminas un reto, tu espíritu lo integra y ya tienes ahí el siguiente, con la familia es un sin parar. Pero ahí prefiero no entrar o no acabamos.

—Sí, mejor sigamos.

—Pues hechas las aclaraciones metámonos de lleno en la nuestra historia de hoy:

El León de Nemea

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Historia larga hecha corta, en esta prueba nuestro héroe tiene que enfrentarse a un León con una piel más dura que el hierro y tan fuerte y tan fiero que no hay arma alguna que pueda reducirlo. Tras 28 días de inútiles intentos no le quedó otra que tirar de su propia fuerza interior, y con mucho esfuerzo finalmente logró reducirlo estrangulándolo. Y como merecido premio a su enorme esfuerzo, decidió quedarse la piel del León como armadura.

 

Llegados a esta etapa del proceso evolutivo, donde toca dar un salto de conciencia (Leo), o pasar al siguiente nivel de juego, la vida te pone un León de Nemea como reto (ese enemigo que te corta el paso) para que saques toda tu fortaleza y demuestres tu valía. Y siempre hay una parte de verdad detrás del mito. En este caso es: que las armas o las las herramientas que tengas adquiridas en el juego no te van a servir de nada, vas a tener que tirar de tu fuerza interior, no hay de otra, y aguantar que el León te dé de leches y te haga daño, pero aun estando malherido con tu propia fuerza lo venzas. No es tarea fácil, es cierto, el juego de la vida no es un camino de rosas, pero también es cierto que nunca te van poner delante un León al que no te puedas enfrentar; si la vida te lo ha puesto delante es porque tienes fuerza suficiente para lograrlo. Tienes exactamente todo lo que hay que tener para enfrentarte a ese problema, o a ese reto. La vida lo único que hace es ponerte frente a eso porque de forma voluntaria nadie quiere enfrentarse al León de Nemea. Vamos, ni por asomo. Pero si no lo haces no subes de nivel en el juego, y tu espíritu al final no obtiene lo que se supone necesita adquirir a través de ti que es ganar méritos y subir de nivel de juego para poder cambiar de plataforma y largarse a otra que esté en una galaxia a poder ser muy muy lejana.

 

 

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Cuando mató al León, con sus propias garras pudo arrebatarle la piel para quedársela como armadura. Con ella llegó a ver a Euristeo y este se cagó de miedo, pensando que era el León. Y esa piel no solo le servía como camuflaje sino que lo convertía en un héroe más poderoso porque esa nueva «skin» o piel de león era una inquebrantable armadura que ningún arma física podía penetrar. Eh ahí el salto evolutivo a la 5 dimensión. La dimensión del espíritu.

 

Por otro lado también podemos ver que en esta parte de la historia aparece ese aspecto característico del signo de Leo, que son los disfraces y el jugar a ser algo que en verdad no somos; y todas esas etiquetas que nos ponemos para mostramos ante la sociedad. Y eso puede ser bueno o no, como ya comenté, dependiendo del contexto. A veces uno sí puede necesitar una armadura para protegerse en un momento puntual, o colocarse un disfraz para fingir ser un león. Pero una cosa es hacerlo en algún momento en concreto y con una finalidad y otra cosa es ir por la vida fingiendo ser un león y mostrándose así al mundo entero cuando en realidad no es más que un gato… ¿Y qué ganas con eso?… ¿Vivir algo que no es real?… Mejor se tú mismo y deja que la luz de tu sol,  tu verdadera identidad, brille con intensidad y atraiga al tipo de persona que sea afín a ti y hable el mismo idioma que tú y os entendáis a la perfección y lo paséis genial. Porque ser uno mismo no cuesta ningún esfuerzo y a lo mejor esa versión genuina de ti es mucho mejor que el papel que tratas de interpretar. Utiliza mejor esa energía para trabajar en tu crecimiento personal. Conócete a ti mismo, sácale partido a tus dones y talentos que eso te los has ganado y apóyate en eso para ir a por más.

 

Este articulo lo dedico a mi Apolo🌞, mi querido esposo con sol en Leo; y a mis dos hijas, mis dos gatitas 🦁 con luna en Leo. ¡JUEGA Keira JUEGA! Y a la otra no le digo nada porque es una friki del Geshin impact. 

Un cordial saludo y como siempre nos vemos para el plenilunio. Be more Leo my friend 🦁

Patricia Pérez.

 

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Leo. Tu verdadera esencia.
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Retomamos la marcha en nuestro vieaje del héroe para ir ya a por el siguiente signo. Leo. Recién tuvimos el novilunio donde el Sol y la Luna se juntaron esta vez en la casa de él,  puesto que es el Sol el regente de este signo. Así que ahora mismo atravesamos ese periodo del año donde el astro rey está en su casa, y eso se nota, hay mucha más energía leonina en el ambiente y por lo general, uno tiende a estar más animado, más activo y tiene más ganas de hacer actividades fuera de casa; de dejar el hogar (Cancer) y ver qué entretenimiento y diversión encuentra por las lindes de su reino (Leo)
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La Expansión del Ser
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