En este artículo vamos analizar dos cuestiones muy presentes en todo lo que hacemos en nuestra vida cotidiana, de las que apenas somos conscientes y que sin embargo determinan la clave del éxito para cualquier acción que emprendamos. Dichas cuestiones son: “el qué y el cómo” qué hago y cómo lo hago. Y esto está estrechamente relacionado con nuestras polaridades Yang y Yin, o sea, con nuestro lado masculino y nuestro lado femenino, respectivamente.

A pesar de que a nivel físico manifestamos un sexo definido, hombre o mujer, a nivel interno todos tenemos ambas polaridades que van alternándose constantemente según las cosas que vamos haciendo a lo largo del día y es interesante conocerlas bien y saber en cada momento cuándo nos estamos expresando desde una o desde la otra, y lo más importante, saber cuándo expresarse desde la polaridad correcta dependiendo de lo que se pretenda lograr.

“El qué” es masculino y “el cómo” es femenino, un claro ejemplo para entenderlo es una clase de Yoga (o de cualquier otra cosa), donde el profesor determina “qué hacer” (el Yang de la situación), pero el “cómo” (Yin de la situación) lo determina el alumno, evidentemente, dependiendo de su cuerpo, sus limitaciones y sus ganas. La elegancia que le damos a las cosas que hacemos refleja nuestro lado femenino y por eso escogí por título “la elegancia está en el cómo”, en el cómo hacemos lo que hacemos; nuestra gracia, estilo y finura, forman parte de nuestra polaridad Yin y determinan nuestro estilo personal en todo lo que vamos haciendo, cómo hablamos, cómo actuamos, cómo nos movemos,… así que ya seas hombre o mujer, hagas lo que hagas, “el cómo”, lo haces desde tu polaridad femenina en acción y el ser elegante o no, solo depende de ti y de cuán armonizado estés con tu lado Yin.

Sin embargo la toma de decisiones, el dar directrices, poner las normas y los puntos sobre las íes son ejecutadas desde nuestra polaridad masculina. Si te cuesta llevar a cabo algunas de estas cuestiones es que tienes dificultad para manifestarte desde tu Yang, si por el contrario se te da muy bien todo lo referente a expresar tu autoridad pero te cuenta llevar a cabo cuestiones que tienen que ver con “el cómo” entonces tienes más dificultad en manifestarte desde tu Yin, o tal vez controles ambas perfectamente, pero lo importante aquí es tomar conciencia de que siempre actuamos desde una de las dos polaridades, y es relevante saber cuando debemos hacerlo desde el Yang o desde el Yin y ejecutarlo con plena conciencia de lo que hacemos. No es lo mismo poner normas con elegancia y finura que ponerlas con autoridad y severidad; ¡cómo las pongas con mucha delicadeza ya sabes quien las va a cumplir!. La autoridad es la autoridad y las normas y restricciones requieren de cierta cierta severidad, de un fuerte Yang, o no serán cumplidas y habrá caos. El Yang es el que pone orden en la sala y en nuestra realidad. Y las formas son para lo que son, como bien dice la palabra, para dar forma a las cosas precisamente, para tus creaciones, para dar tu toque personal, estilo y gracia, para relacionarte con otras personas y para criar y estar pendiente de las necesidades de los demás, todo eso lo hacemos desde nuestra polaridad Yin, ahí la severidad no tiene mucha cabida, lo cual no implica que no tengas que poner los puntos sobre las íes, cuando la situación lo requiera, pero ten claro que lo haces desde tu Yang, no confundas ni mezcles, a lo largo del día vamos expresándonos desde ambas y lo importante para el éxito en todo lo que hacemos, incluida una regañina a los hijos, es que debes de hacerlo desde la polaridad correcta, sacas tu Yang, regañas y una vez has puesto orden entonces puedes volver al Yin para armonizar y equilibrar la situación, los excesos no son buenos ni productivos y siempre armonizamos la situación desde el opuesto. El exceso de tensión, cabreo y furia (Yang) se equilibra con la relajación (Yin), pero demasiada tranquilidad e inactividad te hace caer en desidia y eso se armoniza con un poquito de actividad (Yang)

Y bueno, sigamos repasando conceptos para que sepas ubicarte con facilidad. En el cumplimiento de las leyes impuestas por las instituciones actuamos o deberíamos de hacerlo desde nuestra polaridad Yin, (Yang contra Yang saltan chispas) y por eso cada uno hace el caso que hace, como ya hemos dicho “el cómo” depende siempre de nosotros. Pero a la hora de tomar decisiones o poner las normas en casa, o en el trabajo si eres jefe o encargado, en tu clase si eres profesor, sentenciando si eres un juez o un padre aplicando un castigo, ten muy claro que lo haces desde el Yang y hay que tener mucha determinación para dictaminar “un qué” autoritario y además saber que “el cómo” ya no depende de ti sino del otro y su manera de llevarlo a cabo por supuesto. Luego el tema de si se cumple o no, no tiene nada que ver con el Yang, el Juez no es verdugo, ( a menos que seas un padre haciéndote responsable de la educación de tu hijo, o excepciones similares) de las amonestaciones se encargan los policías o el mismo Universo a través del Karma, pero eso es otra historia a tratar en otro momento, porque nos saldríamos de la bipolaridad yang-Yin para entrar en una triada que solo se entiende después de tener claro el aspecto de las polaridades en uno mismo, por hoy, si quedan claros estos dos conceptos es más que suficiente.

Y siguiendo con el tema que nos ocupa, otra cuestión que también tiene mucha relevancia a la hora de lograr el éxito en las cosas que nos proponemos hacer es tener presente que cuando escribes tus deseos, tus metas, u objetivos estás actuando desde tu polaridad Yang, “el qué” es masculino, cuando defines “qué quieres” das una orden, estás ordenando en tu realidad, en este caso “el cómo” no depende de ti sino del Universo que actúa como Yin en esta situación; como dice el refrán “el hombre propone y Dios o el Universo dispone”; tienes que tener muy claro donde está el límite y lo que ya no depende de ti, para entonces desentenderte. Tú pide y deja que trabaje el Universo, como ya he citado antes, el juez dictamina y solo espera que se cumpla la ley, él no hace ni de policía, ni de verdugo, él solo da la orden y espera que ésta sea ejecutada, eso es todo. Tu papel cuando pides, ósea cuando das la orden, es estar atento para ver por dónde llegan las cosas y cómo lo hacen, por si hay que hacer alguna corrección en caso de que la forma que vaya tomando la cosa no te guste, pero siempre actuando desde “el qué”; no puedes querer tener bajo tu control el qué y el cómo de la cuestión, porque no llegas a puerto, aquí lo de Juan Palomo (yo me lo guiso, yo me lo como) NO funciona, en este caso el experto en la forma es el Universo, y él sabe más que tú, déjalo trabajar. Si ves que no se dan las cosas como ordenaste, tal vez es porque no lo ordenaste bien, pero es una cuestión ir haciendo ajustes en “el qué” hasta dar con la clave, con las palabras exactas que generen la realidad que deseas; es igualito que el jefe de obra en una construcción, da la orden, y según va tomando forma la cosa, el jefe, o maestro da el visto bueno o corrige si es necesario: “así no!…, esto tiene que quedar así o así” y el obrero va y lo cambia, pero el trabajo o más bien la responsabilidad del maestro de obra es dar las órdenes con una precisión lo más exacta posible, con todo detalle, para que el obrero lo pueda clavar, ¿no?… pues así funciona la vida, tal cual!…., ¿con qué nivel de precisión ordenas eso que quieres en tu vida? Hay que dar las órdenes con el mayor grado de exactitud posible y luego estar muy pendiente de los resultados, como el jefe de obra y hacer las correcciones que sean necesarias hasta ver el resultado que se desea y además sin frustrarse si no sale a la primera, y esto es importante, la frustración no mejora los resultados, redefinir los objetivos sí. Tu vida es tu gran obra y el maestro de obra eres tú, pero tienes que dar órdenes precisas y revisar constantemente que los resultados sean los deseados y eso lo hacemos con nuestro Yang, ósea con autoridad, o los obreros del Universo nos pueden mangonear, igualito que los hijos cuando no sonamos con la suficiente severidad. Te recuerdo que aquí la elegancia y la finura están de más. Y tal vez te preguntes ¿como ordenar eficientemente?…. muy fácil, una vez aclarado que lo haces desde tu polaridad Yang y dejándote de finuras y florituras,…. tienes que poner tu cabeza a pensar “¿qué quieres exactamente?”…. imagina que frotas la lámpara y sale el genio y dice: ¿Qué ordenas?…. Luego pasas a definirlo en palabras escritas o puedes vocalizarlo a modo de mantra, eso ya va a gusto del consumidor. Aunque si escoges el modo mantra, yo te recomiendo que escribas la frase para poder repetir siempre las mismas palabras, pues cada palabra tiene una vibración distinta y si quieres precisión mejor no alterar la vibración cambiando palabras que pueden alterar el resultado final.
Eso sí, es muy muy importante que no se quede en tu cabeza solamente, las ideas necesitan pasar al plano físico para poder manifestarse en la materia, vocalizarlo o escribirlo es el equivalente de plantar una semilla en tierra física, dejándolo en la mente siempre corres el riesgo de que desaparezca con el tiempo como un barco a la deriva, necesitas echar el ancla y pasarlo a papel es el modo de anclarlo en el plano físico y que no se vaya a la deriva en el gran océano de los pensamientos humanos.

El caso opuesto al que acabamos de ver también se da, algunas veces lo que nos llega es una idea o una inspiración que penetra en nuestra cabeza (Yang) entonces “el cómo” llevarlo a cabo depende de nosotros y nuestra creatividad, en ese caso actuamos desde nuestra polaridad Yin, para poder dar una forma definida a algo que no la tiene aún, para dar a luz algo en concreto, exactamente igual que pare una madre, creas ese algo desde tu Yin, sea un cuadro, una manualidad, una canción o un libro, actúas desde tu Yin, la idea te llegó y tú le das la forma, pero aunque esa idea la percibieras claramente en tu cabeza, no tiene nada que ver contigo, simplemente la recibiste, hiciste de cáliz receptor de la idea, más bien podríamos decir que aquí, continuando con el ejemplo anterior, el Universo actúa en modo Yang, determina “el qué” de la situación y tú en Yin, determinas “el cómo”

Así pues, para lograr el éxito en cualquier cosa que te propongas hacer, es importante saber dónde estás según cada situación o más bien desde dónde debes actuar, si desde la polaridad Yang o desde la polaridad Yin y entender dónde están los límites en los que te tienes que mover y donde no. La ley y el orden son Yang, la creatividad y la elegancia son Yin. Cuando das una orden lo haces desde tu Yang, tu ordenas y el Universo da la forma. Cuando eres tú quien recibe la orden, sea una idea o sean leyes o directrices, actúas desde tu Yin, entonces tú das la forma, y expresas tu creatividad, tu estilo y tu elegancia.

Exprésate desde tus dos polaridades y empieza a poner orden en tu vida y a dar elegancia a tu realidad!!! PD: No se ordena en la vida de terceros, eso tiene retorno karmico, cada uno es responsable de crear su propia realidad, solo la situación que entre en tu realidad es la que puedes manejar desde tu Yin o tu Yang.

Un saludo!!!
Patricia Pérez.

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La elegancia está en “el cómo”
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En este artículo vamos analizar dos cuestiones muy presentes en todo lo que hacemos en nuestra vida cotidiana, de las que apenas somos conscientes y que sin embargo determinan la clave del éxito para cualquier acción que emprendamos. Dichas cuestiones son: “el qué y el cómo” qué hago y cómo lo hago. Y esto está estrechamente relacionado con nuestras polaridades Yang y Yin, o sea, con nuestro lado masculino y nuestro lado femenino, respectivamente. A pesar de que a nivel físico manifestamos un sexo definido, hombre o mujer, a nivel interno todos tenemos ambas polaridades .....
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