Nada es inocuo y el sonido en particular es de lo menos inocuo que hay. Porque según la teoría de cuerdas todo en la materia es un estado vibracional de un objeto extendido más básico llamado cuerda o filamento. Y lo que hace precisamente que ese “objeto” tenga esa vibración determinada y no otra, es el sonido. Y si nosotros somos una vibración es que hay un sonido sosteniéndonos detrás. Es lo que los pitagóricos denominaron “la música de las esferas”…. Así que, ese cuerpo físico que tú tienes es el resultado de un determinado sonido. Eres una canción que está sonando en otra dimensión. En la dimensión del sonido. Y por esa misma razón eres fácilmente influénciable por los sonidos de tu alrededor. Porque no somos más que un conjunto de cuerdas. No somos distinto de una guitarra. Y esas cuerdas que te componen dan un sonido muy básico, como las 6 cuerdas de la guitarra, pero joder la de sonidos que puedes sacar con esas 6 cuerdas. Infinidad de canciones, infinidad de melodías, infinidad de acordes. Con solo 6 cuerdas sí. Y contigo sucede lo mismo. No eres distinto de una guitarra; lo que probablemente seas una guitarra que tú no tocas. Probablemente sean las circunstancias que te rodean las que te toquen y saquen de ti los diferentes acordes, que puede que no sean los que a ti te gustaría dar…¿Me equivoco?…. No… ¿Verdad?… Pues ya deberías de saber que NADA ES INOCUO y que todo lo que te rodea te afecta, y MUCHO. Porque toca las cuerdas de tu guitarra y te hace vibrar; cada sonido que oyes, cada canción que escuchas, cada melodía que tarareas. Cada frase que repites, cada conversación que tienes, el tono de voz con el que te hablan las personas que te rodean. Los gritos o los susurros. Las sonrisas o las lagrimas. Sí. Nada es inocuo, y el significado detrás de cada palabra tampoco lo es. Cada nombre, cada verbo, cada pieza del lenguaje tiene una vibración en particular que genera un efecto en ti. Tu vibración cambia mucho si te dicen algo agradable, o amable, o gracioso; a si te dicen algo desagradable, o en un tono irascible o triste. No te sientes igual sí te hablan de forma suave y sutil que si lo hacen de forma acelerada y agitada. Tanto el tono como el significado de las palabras generan un impacto en nuestro campo energético y lo modifican drásticamente. Solo hay que ver los experimentos de Masaru Emoto para ver hasta qué punto nos afecta el significado detrás de cada palabra, por la vibración en particular que ésta trae consigo.

Y bueno, si nada es inocuo, tu nombre ya imagínate, para qué decir más. Es el título de tu canción. Pero hoy no llevo intención de hablar del poder de las palabras ni de la energía que un simple nombre puede llegar a mover en tu realidad. Tal vez algún día hablemos de eso, puede que muy pronto… “But not today”… Hoy me gustaría compartir otra cosa contigo. El poder del sonido sin la impronta de la palabra. El sonido virgen y puro de antes de la creación. El sonido del Universo, la música de las esferas, la vibración en su más elevada expresión. Hoy te quiero hablar de los sonidos ancestrales de los instrumentos sagrados que tienen el poder de trasladarte a otra dimensión. A la dimensión del sonido donde esa vibración universal de la creación aún no ha tomado una forma definida porque la palabra aún no ha determinado la frecuencia de su vibración. No. Ahí todavía se mantiene pura y tiene el poder de envolverte y trasladarte directamente a esa otra dimensión, fuera de las formas, fuera del plano físico, mucho más allá de la tercera dimensión. Los cuencos Tibetanos, campanas, crótalos…, pero sobre todo el Gong. ¡Oh sí!… Los efectos del Gong son trascendentales, dicen que tiene la misma vibración que el “OM”, la vibración con la que el universo fue creado y que aún resuena en esas cuerdas que sostienen la materia de nuestro cuerpo físico y permiten que podamos estar aquí hoy, en este momento, en este tiempo y en esta dimensión. Obviamente darse un baño de Gong, te renueva, te regenera y te recalibra en esa sintonía original de la creación. Te rejuvenece, te equilibra el sistema de chakras y te eleva enormemente la vibración, y claro…, como lo que vibras es lo que atraes a tu vida, porque somos como imanes, imagina que puedes atraer revistiéndote de esa vibración.

Se nota que me gusta ¿verdad?… No. Lo que pasa es estoy enamoradísima de mi Gong. Cuando lo toco dejo de ser yo, me convierto en una extensión suya, el mueve mis manos, me posee y me traslada a esa otra dimensión. Ahhh! El poder de las ondas Theta. De eso también te quiero hablar hoy. Como terapeuta de sonido y profe de meditación, siempre escucho lo mismo: “no desconecto porque mi mente no me deja alejarme demasiado de esta dimensión”…. Si me pagaran un billete de 50€ cada vez que me lo dicen, tendría para pegarme unas largas vacaciones en Polinesia. Pero desgraciadamente es cierto. La frecuencia de nuestras ondas cerebrales no nos deja alejarnos demasiado de nuestra realidad física, ni de todos nuestros quehaceres y obligaciones. Ni de nuestros fantasmas del pasado, ni de nuestras inquietudes e incertidumbres del futuro. El fluir del pensamiento coge inercia y luego no hay quien lo frene. Tu cuerpo se relaja pero la mente parece que tiene vida propia y pasa tres pueblos de ti. Tú detienes tu cuerpo físico; eso puedes hacerlo…. Pero la tía esa…. Continúa con su agenda y no hace caso de ti, ni de lo que puedas querer. Tú le importas un carajo, va siempre a su bola, reteniendo en el pensamiento lo que se le antoja. ¡PERO BUENO! ¿Esto que es?…. Es que no te han dicho que tienes que adiestrarla como si fuera un perro para que te obedezca. ¡Claro!…¡Hay que adiestrarla primero!…. No puedes andar todo el día agetread@ y luego pretender tumbarte y que ella también se detenga. No. Esto no funciona así. El frenar la mente o mejor dicho ralentizar esa frecuencia de pensamientos se entrena. ¿Y cómo?…. Te estarás preguntando. Pues con mucha paciencia y entrega. Tienes que dedicarle algo de tiempo a esa desconexión mental si quieres tener realmente cierto control sobre tus pensamientos. Pero tranquil@ hay trucos. ¡Sí que los hay! …. Ondas Delta y Theta. Y esa es una de las propiedades precisamente de los instrumentos ancestrales sagrados. Te inducen al estado Alfa, y si te dejas llevar, y te abandonas a la experiencia sin poner resistencias mentales, te llevan a Delta y Theta y ahí es cuando te pegas el viaje a otra dimensión. Y más profundizas en esos estados alterados de conciencia más te alejas de la gravedad de la mente dual que te atrapa en el pensamiento y llega un momento que éstos no pueden alcanzarte y los ves de lejos pero ya no te perturban, ni te molestan, pasan por delante tuya, pero no los sostienes, los dejas ir con mucha facilidad y ves que van y vienen como nubes que lleva el viento y dejan de perturbarte, porque dejan de importarte simplemente y esa actitud es la que hace que después, en tu realidad, en tu vida cotidiana, dejen de importarte también las cosas que van aconteciendo; y menos atención les prestas y menos te importan, mayor es tu paz mental y conviertes tu vida en una meditación continua y alcanzas paz y serenidad. Entonces te tumbas, y eso ya va contigo, no te cuesta ningún esfuerzo. Simplemente te relajas, respiras y la paz mental te sucede a ti, no tienes que buscarla, solo dejarte penetrar por ella. Y ya no es que te relajes es que te conviertes en eso, en paz, sosiego y tranquilidad.

Y cuanto menos te vas involucrando y alterando  en las situaciones de tu realidad, más fácil te resulta desconectar en los momentos de calma para hacer la relajación o la meditación alcanzando esos estados alterados de conciencia. Y por otro lado, cuanto más profundo vas llegando en esa relajación mental, menos te importa lo que suceda en la realidad general, menos se altera tu mente y mayor es el tiempo a lo largo de tu día que logras permanecer  en paz. Es un sistema de retroalimentación. Más meditas menos te afectan las circunstancias. Y menos te alteras en la vida cotidiana más lejos llegas en tu meditación. Hasta estados puramente trascendentales. Y además,….. es gratuito. Bueno, gratuito del todo tampoco, porque requiere de tiempo y dedicación, y tu tiempo de vida también tiene un gran valor. Pero la calidad de vida que puedes llegar a alcanzar bien merece la pena cada minuto de tu tiempo invertido. Y bueno, si sol@ no llegas, la terapia de sonido es una magnífica alternativa. Solo tienes que tumbarte y dejarte llevar. ¡Aunque claro!…..Que te voy a decir yo si esa es precisamente mi vocación…..

Un cordial saludo.
Patrícia Pérez.

O puestos a envolverse con la vibración de un nombre, también soy “Chand Seetal Kaur” dentro de la comunidad Kundalini. ¿Y qué significa?… “La Luna que con calma refleja la luz de Dios”. Pero NO. No me lo puse yo. Me lo asignaron. Y ese es el misterio de los nombres. Por qué nos ponen uno y no otro….. tal vez sea porque ese es el título de nuestra canción.

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En la dimensión del sonido
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Nada es inocuo y el sonido en particular es de lo menos inocuo que hay. Porque según la teoría de cuerdas todo en la materia es un estado vibracional de un objeto extendido más básico llamado cuerda o filamento. Y lo que hace precisamente que ese “objeto” tenga esa vibración determinada y no otra, es el sonido. Y si nosotros somos una vibración es que hay un sonido sosteniéndonos detrás. Es lo que los pitagóricos denominaron “la música de las esferas”…. Así que, ese cuerpo físico que tú tienes es el resultado de un determinado sonido. Eres una canción que está sonando en otra dimensión. En la dimensión del sonido…
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