El viaje del héroe: Aries13 

¿Qué tal si lo hablamos?

Seguimos avanzando en nuestro viaje del héroe. Hoy, 30 de Mayo se da el novilunio en el signo de Géminis y tenemos ir a por el siguiente trabajo de Hércules. ¿Estas list@?

—¡Claro!… ¿Qué qué toca ahora?

—Hablar toca.

—¿Hablar?

—Sí. Largo y tendido. 

 

   El Sol (nuestro Hércules interior) entró en el signo de Géminis el 20 de Mayo y en breve se dará la conjuncion donde Sol y Luna se juntan en el mismo grado del mamdala astrologico, esta vez para hablar, porque Géminis tiene que ver con la comunicación. Si tienes algo que decir, que contar o comunicar, o incluso negociar, aprovecha el momento, porque nunca mejor dicho, están los astros a favor para que lo logres con un alto índice de éxito. Así que, ¡dilo ahora o calla para siempre!…

 ¡Que no!.. Es broma, pero quedaba bien decirlo porque es una frase que tiene mucho que ver con este signo y con esta etapa del proceso evolutivo. ¿¡Cuántas cosas nos perdemos en esta vida por no ser capaces de hablar o decir lo que realmente pensamos o queremos en el momento en que hay que decirlo!? Seguro que a ti también te ha pasado en más de una ocasión, ¿verdad?… ¿Y por qué a veces nos resulta fácil decir ciertas cosas y otras veces no tanto?…. Pues por los astros, por qué iba a ser sí no. Todos ellos en su tránsito por la bóveda celeste, activan ciertas áreas de nuestra carta natal y hacen aspectos a veces armónicos que favorece el que se den ciertos procesos o sucesos y otras veces disarmónicos haciéndolo todo más complicado de lo que en verdad pudiera llegar ser. Y cuando afectan al signo de Géminis, obviamente, pueden hacer que una conversación fluya mejor o peor y puedas llegar a un entendimiento o no. Sí, los planetas son los culpables de que a veces no digamos lo que hay que decir y en el momento en que hay que decirlo, o que digamos lo que deberíamos callar.  O que dudemos y no tengamos nada claro. Decir o no decir, hablar ahora o callarlo para siempre… ¿¡Tremenda disyuntiva, verdad!? …

Los planetas nos influyen sí, pero decidas lo que decidas y hagas lo que hagas siempre es bajo tu responsabilidad. Las influencias planetarias no son una excusa, es lo que nos pone en escena las pruebas a superar, nosotros somos los que fracasamos cuando las cosas salen mal. ¿Echarías la culpa al profe de tú suspenso?… ¡NO!… Pues con las influencias planetarias y con tu configuración astrológica sucede lo mismo. Nada en nuestra carta es una sentencia, solo son retos a los que te vamos a tener que enfrentar. Queramos o no, porque forma parte de nuestro destino.

—Ya, pero es que yo no tengo mi carta natal y no sé mi configuración astrológica. 

—¿Y qué narices haces que no vas a ver a un astrólogo?… ¡Que nooo!…, también es broma. Es que Géminis es el gracioso del zodiaco, el payaso de la fiesta, y yo tengo mucha energía de Géminis en mi carta, no puedo evitar hacer alguna payasada. Pero la vida siempre es mejor si se toma con humor, ¿no crees?

—Pues sí, eso es cierto, además hace disminuir tu nivel de cortisol en sangre y vas menos estresado por la vida.

—Eso también es cierto. A ver, si no conoces tu configuración astrológica, ni tienes modo de sacar tu carta porque desconoces tu hora de nacimiento, tendrás que prestar atención a todo lo que se va repitiendo en tu vida una y otra vez.  Ahí hay un karma o una lección de vida que aprender, o lo que te toque currar en ese determinado momento según tu destino. Con carta o sin carta, da igual, para el caso es lo mismo, asuntos que resolver y con la chuleta que te estoy dando, bueno…, ya te puedes hacer una idea del signo implicado y cómo trabajarlo. Así que…, pasar pasar, no pasa nada. Lo bonito de la carta es poder comprobar que todo lo que te acontece viene determinado por algún tránsito planetario, y sorprende ver como todo está perfectamente orquestado por los dioses de la bóveda celeste;  pero vamos, no necesitas saberlo para trabajarlo, la mayoría de las veces es bastante obvio el trasfondo que hay detrás de cada asunto complicado y a fin de cuentas, lo único que cuenta (valga la redundancia) es que hagas bien dicho trabajo y aprendas lo que sea que toque aprender en ese momento determinado; porque una vez superada la prueba, esa configuración astrológica ya no te toca más las narices. De hecho nuestra carta va resolviéndose sola poco a poco. Si te la sacas a los 40 o los 50 años puede que ya no te sientas muy identificado con algunas cosas, porque ya tienes más que superadas algunas de esas pruebas y terminas diciendo: «Puede que antes sí, pero ahora ya no» … Buena señal será, eso implica que ya has superado esos retos, genial.  Así que…. ¿¡Saber o no saber!?… 🤔  Pues para los curiosos como yo (algo muy geminiano)… por supuesto que prefiero saberlo, pero a efectos del Karma da igual. Si te toca las narices algo tienes que trabajar ahí, mejor no gandulees, vete y enfréntate al dragón de una vez. No deberías postergarlo más, hasta que no solventes ese asunto no dejará de tocarte las narices. Lo de mirar para otro lado y hacer como si no existiera, en esto de los asuntos kármicos no funciona. 

 

Un no parar de descubrir y aprender 

Como ya he dicho al principio, el signo de Géminis tiene que ver con la comunicación y también con el aprendizaje primario. Se corresponde con esa etapa del niño curioso que empieza a descubrir el mundo y todo le llama la atención y todo lo quiere saber y pregunta y pregunta …, es «el porquero»…, porque es la etapa del aprendizaje, pero es un aprendizaje básico, a nivel de escuela, o instituto si me apuras, el superior o el profundizar en un único tema hasta controlarlo a la perfección es una característica del signo de Sagitario, su signo opuesto complementario. Géminis es más el que quiere aprender de todo un poco, y empieza libros que no acaba, y empieza un curso sin acabar el anterior, y se interesa por mil temas a la vez pero no profundiza en nada, porque no se decide, todo le gusta más, escoger uno y especializarse en eso solamente (característico de Sagitario), uf!!!! Eso implica dejarse demasiadas cosas en el tintero y eso es impensable para alguien con mucha energía de Géminis. ¡Por Dios!…, que la vida es muy corta para todo lo que tiene para ofrecer, hay tanto para descubrir, experimentar, y aprender… que faltan horas al día, y días a la semana y meses al año… deberíamos de vivir más de cien años, tal vez así podría leer toda la pila de libros que tengo acumulados, cursos pendientes, actividades programadas… XD … (Tengo Luna y Marte en Géminis que le voy hacer, es un no parar de descubrir y aprender)

 

El mensajero de los dioses hermes-el-mensajero-de-dioses-por-día-d-cg-126259092

 Bueno, mejor seguimos que aún me faltan muchas cosas por contarte. Géminis…. el que empieza a hablar y no calla. Como no. 

—¿Y eso hay que cambiarlo o corregirlo?…

—¿El qué?… ¿El no parar de hablar?…

—Sí. 

—Pues solo si hablas y hablas pero en el fondo no dices nada. Si comunicas y transmites información yo no lo veo tan mal. Siempre y cuando le interese a la otra persona por supuesto, por que a veces se excede uno hablando sin tener en cuenta si a la otra persona le interesa lo que le estas diciendo o no. Para que sea sano tiene que haber un interés por ambas partes. Si no, es jodidamente egoico, y eso lo debe de observar uno en las expresiones de la otra persona. Es algo que se nota. Por cierto si no te interesa lo que te estoy contando eres libre de abandonar la conversación. No me lo voy a tomar a mal. 

—No mujer, sí que me interesa, tú sigue. Cuéntame. 

—Esta bien. Pero solo porque me has dicho que te interesa y realmente quieres saber. A ver, Géminis está regido por Mercurio, que se corresponde con Hermes en mitología griega, el mensajero de los dioses. No había dios en el Olimpo con el que no pudiera comunicarse, literalmente hablando.

—XD

—Era el único que podía entrar en el inframundo para hablar con Hades sin morir en el intento. Y te lo comento solo para que te hagas una idea del poder de comunicación que tiene Mercurio o el geminiano, o el que tenga mucha energía de este signo o un Mercurio bien aspectado. De ahí sale el negociador nato, el comerciante, el que sabe utilizar bien la palabra para llegar a un acuerdo, para cerrar un trato, es el que convence, el que explica, el que cuenta chismes pero también el que narra buenas historias o las escribe, y el que emplea la palabra para crear mundos o para transformar realidades… Lo que nos lleva al siguiente punto: 

 

El poder de la palabra 

 

Todos sabemos que la palabra crea realidad. Pero antes de llegar a ese punto repasemos las etapas anteriores. En la primera, la de Aries se gesta la idea. Nada te puede suceder en la vida real sin haber pasado antes por tu cabeza. ¿Tú sabes la cantidad de pensamientos que podemos llegar a tener en un día?… Los expertos dicen que más de 60.000 y la mayoría de ellos negativos. Así que sí, cualquier cosa que te haya pasado, en algún momento de tu vida lo has pensado. Sabiéndolo, trata de pensar cosas buenas y si te pillas diciendo algo negativo, estupendo, lo puedes cancelar simplemente diciendo: !No por Dios! ¡Cancela eso ya! El problema es cuando no te pillas y lo haces en reiteradas ocasiones y de forma tan automatizada que no te das cuenta; que por desgracia es lo que suele pasar. Pero cómo de esto ya he hablado mucho en la etapa de Aries (puedes revisarlo si no lo recuerdas), continuo… 

En la segunda, la de Tauro, esa idea pasa al plano físico tridimensional y empieza a tomar forma en la materia, en tu realidad y aquí es donde entra en juego la tercera etapa, la de la palabra, ya sea oral o casi mejor escrita y créeme que es crucial. Es el modo más efectivo que tenemos de crear realidad. Porque las ideas son muy difusas y van y vienen como nubes que lleva el viento y en esas idas y venidas cambian su forma y lo que piensas o dices hoy, mañana no lo recuerdas, o no exactamente del mismo modo y si cambia la palabra cambia también la vibración del otro lado y así es mucho más difícil. Mejor escribirlo, así las palabras no cambian y es más fácil que puedan llegar a materializarse en un futuro porque se mantienen estables en el tiempo, algo imprescindible, pues todo lleva su tiempo de maduración, la comida en el fuego, la fruta en los árboles y el paso de los pensamientos desde el mundo de las ideas hasta tu realidad física 3D no iba a ser menos. Y si modificas las palabras constantemente, modificas la vibración, entonces lo que está en camino no vibra exactamente igual y ya no te llega. Mejor escribirlo en papel o más potente aún… en piedra, como hacían los antiguos, coge un cincel y dale ahí.

—¿También es broma no?

—No, esta vez iba en serio, pero desconozco tus dones artísticos, si no eres un «Miguel Ángel» mejor papel y pluma.

—¿Y tiene que ser pluma?

—No se, yo es que soy una romántica y aún la utilizo, pero mientras lo escribas… puedes hacerlo como te dé la gana. Como si quieres hacerlo con sangre.

—¡Por Dios! ¡Deja de decir barbaridades!

—¿Qué pasa?… Los antiguos lo hacían. 

—Paso palabra. 

 

El lado oscuro de Géminis 

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En Géminis aparece por primera vez la dualidad. El símbolo de este signo es precisamente los gemelos, y son gemelos que quieren cosas distintas, opuestas más bien. Uno quiere el blanco y el otro el negro, uno frío y el otro calor, uno quiere ver una peli de risa y el otro un melodrama. Y todos tenemos al signo de Géminis en nuestra carta por lo que todos sin excepción pasamos por esas disyuntivas: ¿Lo hago o no lo hago?… ¿Estará bien o estará mal?… Ergo todos somos un poco bipolares, es algo de lo más normal; forma parte de nuestra naturaleza, de nuestra configuración astrológica pero como siempre digo, necesitamos de la bipolaridad para poder experimentar. ¿Cómo sabes que algo sabe bien y te gusta sin probar algo que sabe mal y te desagrada?… ¿Cómo sabes qué es estar feliz si no has estado triste?… ¿Cómo disfrutar de la paz y la tranquilidad si no has estado antes en un estado de estrés o tensión?… ¿Cómo sabes que algo está bien si no tienes un punto de referencia de lo que está mal, no?… El lado oscuro es por tanto imprescindible y necesario en nuestra realidad para tener ese punto referencial. Por eso existe, no es un error de la matrix, nada en la creación sucede por casualidad. Y todos tenemos un Dark Vader interno porque igual que es afuera es adentro (ley de la correspondencia).

Todos tenemos esa bipolaridad geminana, los dos gemelos, el ángel que te habla desde el hombro derecho y el demonio que lo hace desde el lado izquierdo. El lobo blanco y el lobo negro del dicho de los indios Cheroki. Un Yin y un Yang. Un lado femenino y un lado masculino o en palabras de Carl Gustav Jung un ánima y un animus. Y siguiendo con el pensamiento jungiano, de nada sirve barrer nuestras sombras debajo de la alfombra porque eso sigue en tu subconsciente y te domina, te somete y te hace vulnerable porque el gemelo jodido logra salir de su encierro antes o después, cuando menos te lo esperas, y se hace pis en la alfombra delante de terceros y te deja en evidencia. De nada sirve negar que tenemos un lado oscuro porque como Jung decía, lo que niegas te somete y lo que afrontas te libera. 

Mira tu lado oscuro, conócelo bien, acepta que forma parte de tu configuración y que ahí hay un trabajo que realizar, deja que se exprese porque si no lo dejas salir ¿cómo vas a poder corregir tal o cual comportamiento?… Nada, que emerja de las profundidades de tu subconsciente y se exprese. Tú déjalo salir como si fuera un rottweiler. Eso sí átalo corto y con una buena cadena por si en un momento determinado tienes que tirar de él. Dejarlo suelto, pero sé cauto, si perjudica a alguien es tu responsabilidad y el karma va para ti, si tu perro muerde a alguien es tu karma, te repercute a ti. Y asumir nuestra sombra o nuestro Dark Vader no va de que vaya por ahí mordiendo así sin más; sino de dejar que salga y observar con juicio crítico nuestro comportamiento y tirar de la cadena antes de que la cosa se vaya de madre. Y a base de ir tirando de la cadena es que el rottweiler se adiestra, pero si reniegas de él y lo encierras en el armario, cada vez que la situación se te vaya de las manos se te escapará el perro y morderá y te generará un karma que hará que pasado un tiempo la vida te ponga en la misma tesitura y así una y otra vez, día  tras día hasta que controles a tu perro o al lobo negro y este deje de morder. Y no hay otro modo de controlarlo que dejándolo salir y que ladre y tú tiras de la cadena una y otra vez, con paciencia. Y cada vez ladrará menos y al final lo domesticarás y dejará de someterte, incluso saldrás a pasear con él y eso te dará seguridad, y puede que hasta lo estimules para que ladre de vez en cuando, porque en la vida también te vas a enfrentar ante circunstancias en las que hay que decir: ¡Anda con él!… y que ladre joder. Para eso tienes un rottweiler, no para tenerlo callado todo el tiempo sino para saber cuándo hay que callar y cuándo hay que ladrar. Se llama discernimiento y ese es precisamente el trabajo y el reto en el que nos tenemos que enfrentar precisamente en este signo y eso nos lleva de cabeza al siguiente trabajo de Hércules: 

 

Las  Manzanas de Oro de las Hespérides 

19Sir Edward Burne-Jones_ The Garden of Hesperides

El jardín de los dioses, custodiado por las Hespérides, un lugar oculto al que nadie puede acceder así tan fácilmente y un árbol de manzanas de oro…, ¿No te resulta demasiado familiar?… A mi me evoca el Paraíso de Adán y Eva, ¿A ti no?… Pues sí, se trata del mismo lugar, el jardín de los dioses es de la tradición griega y el Paraíso de la judeo-cristiana y en ambos casos se trata del árbol del conocimiento. Pero como estamos con los griegos vamos a por las manzanas del Jardín de las Hespérides con Hércules. 

Por cierto es una historia demasiado larga, así que la vamos a acortar. Luego si te interesa puedes buscarla y leerla pero por no extenderme demasiado aquí,  nos vamos a saltar todo el principio para ir directos al grano. Hasta la puesta en escena de uno de los protagonistas principales Atlas, el titan que sostenía el peso del mundo en sus manos, padre de las Hespérides y uno de los pocos que conocía la ubicación del lugar y tenía acceso para entrar. Así que con mucho gusto ofreció su pesada carga a Hércules a cambio de ir a recogerle las manzanas de oro. A Hércules le pareció bien el intercambio, Altas podría visitar a sus hijas y descansar por un rato de su carga, y él tendría lo que necesitaba para realizar su trabajo con éxito. E hicieron el trato (negociación gemininana). Pero después de soltar aquella pesada carga, Atlas no tenía muchas ganas de volver a retomarla y se ofreció a llevar las manzanas a Heuristeo él mismo. Pero Hércules temiéndose que ya no volviera, tiró de su astucia (Géminis) y le engañó (Géminis también). «Sostenlo un momento que me ponga la piel del león para cubrirme la espalda»… Se la coló bien colada, le volvió a entregar el peso del mundo y se largó. ¡Vaya con Hércules! Cuidado con esto que no es nada ético y tiene retorno kármico. Manipular a otro o engañarlo para salirte con la tuya es un acto demasiado egoísta. Pero claro, es que Hércules en ese punto del trabajo es más humano que divino ergo aún tiene su sombra sin trabajar, como todos nosotros aquí encarnados, el que esté libre de pecado arroje la primera piedra, y ya hemos quedado en que si no dejas salir al perro ¿cómo coño lo adiestras?…. Igualmente, el otro tampoco es que tuviera muy buenas intenciones… Y la cuestión aquí es: ¿En esas condiciones tiene también retorno kármico?… Dicen que el que roba a un ladrón tiene mil años de perdón. ¿El que miente a un mentiroso también tendrá la misma absolución?… Ahí lo dejo. Controversia geminiana.

Bueno pues Hércules se fue a llevar las manzanas a Heuristeo, quien se las pidió pensando que jamás lo lograría. Era casi imposible, al menos para un humano, acceder al jardín de las Hespérides y robar unas manzanas que son alimento solo para Dioses. Pero subestimó la astucia de Hércules, que según para qué cosas puede llegar a ser más poderosa que la fuerza física. Y se las apañó bastante bien para hacerse con esas manzanas prohibidas. Pero Heuristeo, bien conocedor de la ira de los Dioses, rehusó tomarlas y Atenea las devolvió al lugar del que fueron sustraídas. 

La siguiente cuestión que nos surge ahora es: ¿Por qué narices le pide a Hércules que se las lleve y después las rechaza?… Pues primero porque pensaba que era una misión imposible donde lograría por fin el tan ansiado fracaso de nuestro héroe. Dato interesante a tener en cuenta, porque cada vez que decides enfrentarte a un reto te va a salir al encuentro un Heuristeo, una fuerza universal antagonista que te ofrece cierta resistencia para que te cueste lograrlo y demuestres así al Universo que eres un héroe digno de alcanzar eso que pretendes. Nada en este Universo es gratuito, siempre te lo tienes ganar. Como Hércules. Resolviendo asuntos, problemas, memorias kármicas aún no resueltas, etc, etc… Así es como se gana el crédito universal y se alcanza la meta deseada. Pero por supuesto hay muchas más cosas de trasfondo en ese gesto de Heuristeo. Analicémoslas al más puro estilo geminiano, va.

¿Qué hay detrás de esas manzanas?… ¿Por qué no las toma, están envenenadas como la manzana de Blancanieves?… ¿Son como la manzana de la discordia que generó la guerra entre troyanos y griegos?… ¿Y por qué siempre son manzanas?… Paris y Helena de Troya, Blancanieves, Eva, y en nuestras historias el árbol de manzanas doradas de Hera, la esposa de Zeus. ¿Y por qué siempre están prohibidas, o envenenadas o generan discordia?… 

Pues las manzanas tienen que ver con el deseo. Con todas esas cosas que no tenemos, que anhelamos y que además son un estímulo para el ser humano; un premio que los dioses otorgan si logramos superar esos retos a los que supuestamente tenemos que enfrentarnos. O sea, que no trabajas en vano, tu esfuerzo se te valora y remunera. Si lo logras recibes la recompensa deseada.

—Pero entonces ¿por qué están prohibidas?

—Es por una cuestión de vibración. 

—De vibración.

—Sí, eso que tú quieres o deseas suele tener una vibración más elevada que la que tienes ahora, y como solo podemos atraer a nuestra vida las cosas, circunstancias o personas que están en la misma frecuencia en la que vibramos nosotros, lo que tiene una vibración más elevada queda fuera de nuestro campo de resonancia y por tanto de nuestro alcance; pero solo temporalmente, porque si tienes ese deseo y no otro es porque puedes alcanzarlo de sobra, y no solo eso sino que es exactamente el siguiente salto vibracional que deberías dar, lo dioses lo saben y ya te ponen exactamente la manzana que necesitas para forzarte a que te eleves en un intento de cogerla. Pero tienes que lograr ese cambio de vibración, si no, ni de coña.

—Ya. Tiene su lógica.

—Yo prefiero verlo como esas pantallas de un videojuego que todavía no has logrado pasarte y aparecen con un candado. 

—Claro, misiones, pruebas a superar. 

—Correcto y al enfrentarte a esos retos, superar las pruebas y aprender las lecciones correspondientes, te vas transformando, creces como persona y tu vibración se eleva y por resonancia vibracional atraes eso que querías. Y pasas a la siguiente pantalla. 

—Que volverá a llevar otro candado… Y así hasta el infinito y más allá. 

—Correcto, porque el crecimiento personal no acaba nunca.

—Como el deseo humano ¿verdad?…

—Veo que lo vas pillando. Pero si no fuera por el deseo no nos moveríamos. El ser humano tiende a la desidia y los deseos, que son las manzanas prohibidas de los dioses, son las estrategias de las que se vale el Universo para hacer que te muevas. Que estás paradito…, dice el Universo: «Espera que vas a ver como te mueves» y el deseo se apodera de ti. El humano necesita una manzana y los dioses lo saben y saben perfectamente cual es la que hace que se te dilaten las pupilas para asegurarse de que vas a ir a por ella, sí o sí; y te la ponen delante, con un brillo deslumbrante y tú vas a por ella y así  avanzas y te mueves, y el Universo dice: «¡Ves como sí que te mueves!».

—Pero entonces no es que esté prohibida.

—No no, es peor aún. Está envenenada.

—¿Cómo que envenenada?…

—Envenenada, prohibida o es el fruto de una discordia. Todas las historias de manzanas tienen un mismo denominador común. Un mismo trasfondo. O te la ganas de forma honrada, currando y transformándote a ti mismo para estar en esa misma vibración y entonces puedes tomarla tranquilamente sin efectos secundarios ni daños colaterales; o por el contrario si vas y la tomas, sin habértela ganado, sin haber elevado tu frecuencia para que realmente sea compatible con la tuya, se convierte en un veneno para ti. Y tiene serios efectos secundarios. Entre ellos, la furia de los dioses.  

—¿La furia de los dioses es un efecto secundario?

—Todo lo que vaya en contra de que alcances tus deseos y te aleje de ellos es un efecto secundario claro, y de los que no quieres. Porque queremos alcanzarlo sin perder demasiado tiempo ¿no?…

—Sí, sí.

—Pues el castigo de los dioses nos hace retroceder muchas casillas en el juego. ¿Conoces el mito de Prometeo?

—Algo sé pero mejor cuéntamelo tú.

—Prometeo, hermano de Atlas, vió al hombre tan primitivo…, que en un gesto de misericordia pensó que el fuego de los dioses (conocimiento), podría ayudarles a evolucionar. Cuando Jesús dijo: «La verdad os hará libres»… pensó exactamente lo mismo que Prometeo. Pero éste último lo hizo fatal porque no tuvo en cuenta que hay diferentes estados vibracionales, diferentes niveles de conciencia. Y … ¿A que a nadie se le ocurre dar física cuántica en primaria?

—Claro que no. 

—Jesús al menos lo hizo bien. Habló al pueblo, que tenía un nivel de conciencia inferior, en parábolas, cuentos para niños. Se dirigió a ellos en su misma frecuencia y nivel de entendimiento y el pueblo entendió. Pero el burro de Prometeo se fue a dar los conceptos de física cuántica a humanos con un nivel de conciencia de parvulario. Imagínate, dale una vela encendida a un niño de 5 años a ver cuánto tarda a quemar la casa. 

—Cero coma.

—Pues eso, y Zeus se enfadó mucho y lo castigó. Ya conoces la historia, ¿no? 

—Claro, un águila se comía su hígado todos los días porque como era inmortal se regeneraba cada noche.

—También hay un trasfondo que analizar en esta historia, pero por el momento nos vamos a quedar solo con la furia de Zeus. Los dioses se enfadan y castigan. Algunos llaman a eso Karma, o ley causa y efecto, pero vamos, no deja de ser un castigo igualmente. Un efecto secundario y de los que son mucho peor que la enfermedad. Moraleja: No te comas la manzana hasta que vibres en su misma frecuencia, entonces será ambrosía, el alimento de los dioses y dejará de estar prohibida para ti. 

—Ya. Entendido. Por eso Heuristeo renunció a la manzana. Para él era venenosa. O el fruto de la discordia. Sabiendo como actúa Zeus cualquiera se queda las manzanas de Hera ¿no?…

—Sí, sí, pero además de eso aún hay más. Habíamos dicho que el árbol de manzanas doradas, guardaba cierta analogía con el mito del Paraíso. Son diferentes historias pero en el fondo hablamos de lo mismo.

—¿De Adán y Eva?

—No. Del Paraíso y del árbol del conocimiento del bien y del mal. De la dualidad. Del Yin y del Yang. De ese momento antes de abandonar el jardín del Edén, donde no sentíamos, ni percibíamos estímulos, ni diferenciábamos nada porque no había dualidad. Simplemente éramos, estábamos y existíamos porque pensábamos pero nada más. Yo no me atrevería a poner ningún adjetivo a eso. Dicen que éramos felices pero quien coño puede saberlo, si no había punto de referencia alguno. Tal vez sí fuéramos felices, pero no había modo de sentirlo, siempre estábamos igual, en modo «paradise» y por eso decidimos encarnar. Entonces comimos del árbol del conocimiento del bien del mal, tomamos la pastilla azul y entramos en la matrix, donde tenemos una visión bipolar y un tanto distorsionada de la realidad, pero c un punto de referencia sobre el que tener una experiencia, y aquí realmente sí podemos ser felices y sentimos el placer de verdad. Así que esas manzanas de las Hespérides son la pastilla roja de Matrix y si las comes vuelves a ese estado inicial donde la dualidad no existe, y donde lo bueno y lo malo son lo mismo, una unidad y el Dios que tú crees conocer deja también de existir porque en verdad esa inteligencia creadora es «el todo», todo lo creado, todo lo que existe, ergo es el bien y también es el mal. Se parece mucho más al Dios del los antiguos gnósticos: «Abraxas», mitad ángel y mitad demonio. Y ¿quién narices iba a querer un Dios así, te lo dicen y tu católico interno, que contempla únicamente la posibilidad de un Dios benévolo echa a correr sin mirar atrás. Pero oye, las guerras existen y el sufrimiento y el dolor, y la delincuencia y la violencia, eso es una realidad. Algo que también forma parte de esta experiencia de vida porque Dios también es el que roba y el que mata, el todo incluye eso, y esa era la letra pequeña del contrato que no leímos antes de comernos las manzanas del árbol del conocimiento del bien y del mal, repito «y del mal»… y tú te la comiste igualmente, porque estás aquí y no allí. Así que yo pienso que fue más una advertencia que una prohibición, advertencia que nos pasamos por el forro porque queríamos experimentar (Géminis) y comimos del árbol del bien y del mal (Géminis también: Las dos caras de la misma moneda) y nada, aquí estamos porque quisimos venir. Para lo bueno y para lo malo.

—Obviamente.

—Pero vinimos pensando en la parte correspondiente «del bien»  y esa la atraemos por vibración. Todo en última instancia es una cuestión de frecuencia y vibración. Todo lo que manifiestas en tu realidad es un reflejo de tu vibración. 

—Sí, pesada, lo que vibras es lo que atraes, ya me quedó bien claro.

—Se que soy una pesada pero yo insisto y me repito para asegurarme de que se te queda bien grabado. Vale, pues contéstame ahora: ¿Te comerías esa manzana?… ¿Volverías a esa neutralidad?… Ahí desaparece el sufrimiento pero también el placer. No sentirías nada. Pero estando en medio de la bipolaridad geminiana siempre puedes elegir el lado del bien. Y puedes hacer que haya un Dios benévolo, porque eso lo sostienes tú mismo permaneciendo del lado de la luz. Igual que se sostiene un Dios malévolo o un diablo cuando se vibra en el lado opuesto, el «del mal». Y peor aún, cuando sostenemos un virus más de dos años porque no hacemos otra cosa que sembrar el pánico colectivo para que alimentemos al lobo negro. Ya sabes, el de los Cherokee: «Aquel al que alimentas es aquel que prevalece y se fortalece». Siempre hay dos lobos, uno blanco y uno negro, y depende mucho de ti cual se va a manifestar con más frecuencia en tu realidad. Pero del otro lado, más allá de la dualidad Dios es ambos, es Abraxas, el que genera tanto el bien como las desgracias y el mal. Dime ahora que harías con las manzanas.

—Las devolvería como Heuristeo. Pero no me ha quedado muy claro cuál es el trabajo evolutivo a realizar aquí. ¿Pasarme a las peras?

—Te lo dije al principio: El discernimiento. Nada más y nada menos que eso. ¿Manzanas o peras?… Tú decides y asumes con valentía las consecuencias de tus decisiones. Y si fallas recalculas, estudias mejor el terreno y vuelves a la carga. 

—Ya. Entendido.

—Si el trabajo de Aries es complicado, este aún lo es más. Porque Géminis te pone siempre ante una disyuntiva y sin conocimiento alguno de causa tienes que escoger una opción, y puede salir bien o puede salir mal. Y es tu responsabilidad pararte a pensar bien las consecuencias de tus actos antes de actuar, o antes de hablar, pues hay efectos que son irreversibles y una vez actúas te puede resultar bastante complicado dar marcha atrás. Es importante tener muy claros los objetivos y medir bien si compensa o no saltarse ciertas normas, o va a ser peor el remedio que la enfermedad. Y tener en cuenta que vamos a ciegas, a priori no sabemos lo que puede pasar, sino…, más de cuatro cosas no haríamos, ¿verdad?

—Pero a veces hay que arriesgarse. 

—Exacto. Si no, no viviríamos nada. Y a eso hemos venido ¿no?… A jugar, a experimentar, a perseguir sueños, a alcanzarlos y disfrutarlos. Esa es la esencia de la vida: Vivir de verdad. VIVIR con mayúsculas. EXPERIMENTAR.  Y no hacer algo por miedo a las consecuencias a veces es la peor opción porque detrás del error está el aprendizaje: ensayo y error, y en base a los errores es que nos vamos puliendo y perfeccionando. Y de ese modo vamos domesticado nuestro rottweiler y ganando cada vez más discernimiento, más claridad mental, más agilidad de pensamiento y nuestras decisiones son cada vez más acertadas, pero antes de correr tienes que aprender a gatear, después a sostenerte a dos patas y solo cuando pillas cierta agilidad y experiencia es que puedes correr o incluso volar. Y me encantaría darte una receta, o un ejercicio como hicimos en Aries con la meditación. Pero aquí no hay, los ejercicios ya te los pone la vida cada día, ¡para qué quieres más! ¿Cuántas cosas decides desde que te levantas hasta que te acuestas?

—Pues unas cuantas. 

—Encarnamos en esta realidad dual precisamente para tener experiencias así que el trabajo de Geminis no acaba nunca, es la esencia de la vida misma, como la respiración, o respiras o te mueres. Pues aquí igual, o experimentas o experimentas, la vida no te da otra opción, eres menos libre en este asunto que en lo de respirar. Has venido a jugar y paradito no te quiere.  Así que el trabajo de este mes es autoobservación, es ver qué asuntos te va poniendo la vida delante para que los afrontes y los resuelvas como buenamente puedas; que fallas…, nada, lo vuelves a intentar. Ensayo y error, y prestar mucha atención para ir agudizando nuestra capacidad de discernimiento. Eso es lo que hay.

—¿Estamos condenados entonces a vagar a ciegas?

—No, que va, los planetas retrogradan.

—¿Retro qué?…

—Retrogradan

—¿Y qué narices quiere decir eso?

—Que respecto a nuestro ángulo de visión desde la Tierra parecieran ir marcha atrás. Y aunque es un efecto óptico eso hace que en el mandala del zodiaco vayan realmente hacia atrás. Así que entran en un signo, avanzan grados y luego retrogradan. ¿Y eso qué repercusión tiene?… Pues que cuando vuele a ir hacia adelante ya no va a ciegas. Sabe perfectamente a lo que se enfrenta, es como jugar por segunda vez en esa misma pantalla del videojuego, ya conoces los retos y los obstáculos a los que te vas a enfrentar. 

—Vale, ya entiendo. 

—Mercurio está retrogradando ahora. Y como rige Géminis y los procesos mentales eso ayuda a hacer introspección, revisar fallos y recalcular una nueva estrategia. El 2 de Junio vuelve a ir hacia adelante y ahora es más fácil discernir entre lo que hay que decir y lo que no; lo que es mejor hacer y lo que mejor no. 

—Interesante lo de la retrogradación. 

—La astrología es interesante toda ella. Yo a parte de ver el tiempo meteorológico veo también el astrológico, porque cada movimiento que hacen todos los planetas nos afecta. Ya sabes, como es arriba es abajo, ley de la correspondencia. 

—Sí, ya sé, te repites mas que el ajo.

—Para que tomes consciencia. Pues eso, en nuestra vida también retrogradamos. A veces vives una situación, andas sobre un terreno desconocido y no tienes ni puta idea de cómo actuar; lo haces como buenamente puedes lo que por falta de experiencias lo más probable es que salga mal y entonces te retiras, o sea, retrogradas. Pero si esa situación forma parte de tu destino, la vida te la volverá a poner en escena y volverás a recorrer ese mismo sendero, como hacen los planetas cuando salen de su retrogradación lo que ahora ya no vas a ciegas, porque ya lo has recorrido antes, ya sabes de que va la cosa y tienes más probabilidades de que te salga bien, pues con cierta experiencia uno ya sabe lo que tiene que hacer. Así que respondiendo a tu pregunta: No, no estamos condenados a ir a ciegas, solo la primera vez que haces un intento, la segunda ya no tanto, y si hay una tercera o una cuarta aún menos. Pero inevitablemente, la primera vez siempre es a ciegas. ¿Lo ves más claro ahora?

—Pues mira sí, me has vuelto a iluminar. Gracias por encender la luz de la habitación de Géminis. 

—Nada. Para eso estamos. 

 

Y por hoy me despido. Feliz novilunio y ya nos vemos en el plenilunio para hablar de cosas trascendentales sagitarianas, tendremos Sol en Géminis y Luna en Sagitario. 

 

Un saludo. 

Patricia Pérez.

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¿Por qué no lo hablamos?
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En esta ocasión vemos la energía del signo de Géminis y el trabajo de Hércules correspondiente
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La Expansión del Ser
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