EL SISTEMA NERVIOSO
En el artículo anterior vimos esas tres zonas diferenciadas de nuestro cerebro que nos hacen actuar de una determinada manera o de otra. Pero todas esas acciones que se deciden en cualquiera de las zonas de nuestro cerebro necesitan de una red de autopistas y carreteras por donde pueda ir y venir esa información. Por ende, para poder utilizar la respiración y la relajación como una herramienta de autodominio ante el estrés, necesitamos conocer un poco mejor cómo funciona el sistema nervioso, en especial nos interesa todo lo referente al simpático y parasimpático que son precisamente los encargados de activarnos o desactivarnos según las necesidades de cada momento, así que nos centraremos en lo más relevante para poder controlar el grado estrés-relax a voluntad. Empecemos pues!

Dentro del sistema nervioso hay dos partes diferenciadas, el sistema nervioso central y el periférico. El central está formado por el encéfalo y la médula espinal y dibujan un eje central en nuestro cuerpo. Luego tenemos el sistema nervioso periférico, que son las ramificaciones que salen de este eje central al resto del cuerpo y que se encarga de nuestro sentido de relación, de recoger todos los estímulos externos y enviar esos paquetes de información al cerebro. Nuestro cerebro es por tanto el ordenador donde se procesan todos esos datos que nos van llegando del mundo exterior y donde se toman las decisiones pertinentes según sean las necesidades. Una vez dadas las órdenes, esta información es transmitida a través de la médula espinal que parte del cerebro y desciende por el interior de la columna, los nervios que la recorren tienen forma de filamentos y de ahí se ramifican hacia los demás órganos llevando la información a todas las partes del cuerpo. Y ya sea una respuesta de agresividad o de pasividad, dependiendo de quien tomara el mando, si el cerebro primitivo o el neocortex, el mensaje sale del cerebro y la información es transmitida por estas redes, pero no por la misma ruta pues hay dos vías diferenciadas, la del simpático y la del parasimpático. Vamos a ubicarlos. Hay una parte del sistema nervioso periférico denominado sistema nervioso autónomo que se encargada de controlar muchos de los procesos corporales en los que casi nunca necesitamos pensar, como la respiración, la digestión, la transpiración y los temblores. El sistema nervioso autónomo a su vez está compuesto por dos subsistemas: el sistema nervioso simpático y el parasimpático.

El sistema nervioso simpático prepara al cuerpo para las respuestas rápidas en situaciones de peligro o de estrés. Cuando ocurre algo considerado por nuestro cerebro como “peligroso” el sistema nervioso simpático en respuesta hace que el corazón bombee más deprisa para que envíe más sangre a las diferentes partes del cuerpo que pudieran necesitarla. También hace que las glándulas suprarrenales, ubicadas encima de los riñones, liberen adrenalina, una hormona que ayuda a proporcionar una fuerza adicional a los músculos bien sea para una huida rápida o para el enfrentamiento. Es justo el que se encarga de levantarnos de la cama por las mañanas y el que nos permite vestirnos y salir a la calle a enfrentarnos con nuestras rutinas, así que tampoco lo demonicemos porque sin el simpático activado no haríamos gran cosa, ni tareas domésticas, ni trabajo, ni ejercicio físico, ni nada,….. bueno ya entendéis, hace su función vital, y nunca mejor dijo!… Lo que una cosa es que haga sus funciones y otras que tome el control absoluto anulando al parasimpático y generando estados de estrés y ansiedad con toda esa química oxidativa en sangre, que nos deteriora haciéndonos envejecer prematuramente y perjudicando nuestra salud. Ni lo uno ni lo otro, hay que saber encontrar el justo equilibrio pues los dos sistemas son antagonistas e igualmente imprescindibles.

El sistema nervioso parasimpático hace justamente lo contrario, es el que se encarga de la desaceleración y de generar la química necesaria para llevar al cuerpo al estado de relajación, digamos que son los bomberos que apagan el fuego que enciende el simpático con su adrenalina y cortisol. Y es el encargado de llevarnos a los brazos de Morfeo cada noche al segregar la melatonina que nos permite dormir y que además es antioxidante, ósea que ayuda a mantenernos más jóvenes y en mejor estado de salud, justo lo opuesto al cortisol, a mayor descanso, paz y tranquilidad más longevidad. Por ende, para poder desestresarnos en cualquier momento del día, éste es el sistema que nos interesa entrenar y trabajar a fondo; bien podemos afirmar que el Arte de no estresArte es el Arte de saber relajArte. Y bueno, por norma general el simpático solemos tenerlo más desarrollado, casi todos sabemos ponernos las pilas para movernos con energía y si no, un café y arreando no?… creo que esto lo tenemos controlado pero,… ¿sabes desacelerar?…. eso resulta algo más complejo, por la sencilla razón de que lo tenemos menos entrenado que el simpático. Agonista y antagonista tienen que estar en equilibrio, no se puede trabajar en exceso el abdominal sin entrenar la zona lumbar porque ese desequilibrio entre ambas zonas genera dolencias en la espalda e incluso lesiones; siempre se entrena el músculo agonista y su antagonista, bíceps-tríceps, cuadriceps-femoral, sin embargo se tiende a tener el sistema nervioso simpático sobreentrenado y sobrexcitado y el parasimpático medio atrofiado de apenas usarlo nada más que para dormir,…¿como va a apagar así los fuegos de la irascibilidad?… No, olvidate! Esto no es sano, te oxida, te envejece, te enferma y disminuye mucho tu calidad de vida porque no se queda en lo físico, ¿a que no?… no, no, atraviesa la barrera del plano físico y llega al mental, y después al emocional, y es la hora de dormir y tu mente va acelerada y no logras calmarla porque no hay melatonina en sangre porque el simpático, que de simpático tiene muy poco a las 3 de la madrugada, sigue activado y seguramente segregando más cortisol porque te has puesto más nervios@ al ver pasar las agujas del reloj y… STOP!!!! No vamos a seguir por ahí que el pulso se acelera y todo esto lo conocemos ya muy bien. Así que a partir de ya, nos vamos a despreocupar completamente de él porque no necesita más entrenamiento, vamos a currarnos su antagonista para alcanzar el perfecto equilibrio entre ambos sistemas. Detén la lectura unos segundos, haz una respiración profunda y centrémonos en el entrenamiento del parasimpático, que se trabaja precisamente así, a través de una respiración calmada, relajada y consciente, venga hazlo, respira profundamente y seguimos.

En los artículos anteriores vimos los primeros pasos a dar para empezar a controlar la respiración. Solo es cuestión de hacer inhalaciones largas, lentas y profundas; después incrementar los tiempos dedicados a este ejercicio, para poder así pasar a la relajación donde únicamente nos mantenemos en un estado de calma con un ritmo de respiración lo más lento posible; y solo cuando nuestra mente nos permita estar tumbados sin acusarnos de vagos o de que perdemos el tiempo cuando podríamos estar haciendo un largo etc, de otros menesteres, solo cuando llegamos a ese punto donde cualquier otra actividad puede esperar, es que podemos evolucionar esa relajación pasando a una meditación. Que también habrá que ir desarrollando paulatinamente y sin prisas, primero buscando esa postura donde tu cuerpo no se queje demasiado y pueda permanecer un buen rato relajado. Si la postura del loto y sus variaciones no son lo tuyo, una silla también sirve, o sentado contra la pared con las piernas estiradas, pero la columna debe de estar recta en la meditación; si permanecemos acostados no dejará de ser una relajación, que por supuesto te puede llevar a estados de relajación muy profundos, porque el cuerpo está más cómodo ahí, pero no deja de ser una relajación profunda donde corres el riego de dormirte, así que eso ya dependerá de los resultados que tú busques, dormirse también está bien, pero si quieres meditar y alcanzar estados alterados de conciencia siendo consciente de lo que ocurre mejor no te tumbes, ¡columna recta!

El tiempo que dediques a cada etapa del proceso lo dejo un poco a tu criterio personal, en la medida que vayas avanzando por cada una de ellas sabrás que estás listo para continuar, pero recuerda que lo más importante es la constancia, puedes trabajarlo solo unos minutos al día, si no dispones de mucho tiempo; pero el trabajo tiene que ser continuo, toooodos los días, aquí no hay descanso, al revés, deberías de ver estos ejercicios como un descanso y hacerlo tooooodos los días sin excepción. “Persistencia vence a resistencia” sólo si persistes a diario en este trabajo lograrás el objetivo, que te recuerdo es controlar los nervios, el estrés, la ansiedad y la irascibilidad con un gesto tan sencillo como es “respirar”. Si por cualquier excusa lo dejas un tiempo habrá una involucion en el proceso, tendrás que volver a empezar y bueno, respirar tienes que respirar constantemente o mueres, realmente no es ningún esfuerzo, lo puedes hacer en cualquier momento del día y en cualquier lugar, al aire libre mejor aún, solo tienes que realizar unas cuantas respiraciones profundas siendo muy consciente de lo que haces, revisando como se siente tu cuerpo cuando lo haces, permaneciendo con atención plena en la respiración, eso es más que suficiente y un magnífico ejercicio. La buena noticia es que cuando lleves un tiempo haciéndolo, lo que no podrás ya será dejar de hacerlo, estará en ti automatizado. Y para finalizar la lección de hoy vamos hacer un listado
Paso 1: trabaja la respiración

Paso 2: trabaja la relajación

Paso 3: trabaja la meditación

Paso 4: lleva la respiración profunda a otros momentos de tu día, aparte de los de tu practica.

Paso 5: lleva a la relajación a otros momentos de tu vida donde puedas permanecer en ese estado de paz mientras haces otras tareas.

Paso 6: Llévalo a más áreas aún! Vive en modo Zen!, prueba a relajarte en cualquier momento, en cualquier parte y con cualquier persona.

Paso 7: Toma el tiempo que necesites en cada paso. Cuando alcances el 6º …¡lo lograste! ya adquiriste el Arte de no estreArte, enhorabuena!!!!

Nota: Visualizar la meta favorece el proceso.
Y con esto finalizamos la lección de hoy. Pero no se vayan todavía, que aún hay más, nos quedan ver muchos de los beneficios de la respiración y la meditación. Cosa que te hará seguir queriendo avanzar y adentrarte en el mundo de la relación profunda. Te espero en la siguiente entrega!!!

Un saludo!!!
Patricia Pérez.

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El Arte de no estresArte
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En el artículo anterior vimos esas tres zonas diferenciadas de nuestro cerebro que nos hacen actuar de una determinada manera o de otra. Pero todas esas acciones que se deciden en cualquiera de las zonas de nuestro cerebro necesitan de una red de autopistas y carreteras por donde pueda ir y venir esa información. Por ende, para poder utilizar la respiración y la relajación como una herramienta de autodominio ante el estrés, necesitamos conocer un poco mejor cómo funciona el sistema nervioso, en especial nos interesa todo lo referente al simpático y parasimpático que son precisamente los encargados de activarnos o desactivarnos según las necesidades de cada momento, así que nos centraremos en lo más relevante para poder controlar el grado estrés-relax a voluntad. Empecemos pues!
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