Acabamos de tener tenido el plenilunio, donde la Luna se coloca en el signo opuesto al del Sol. Cuando están exactamente a 180°, ésta queda iluminada al 100% y la vemos llena. ¿Y qué es lo que sucede cuando iluminamos algo?… Pues que vemos todo mucho mejor; tanto lo bueno como lo malo. Por eso en esta parte de los artículos donde hablamos sobre el plenilunio sacamos a relucir los aspectos más negativos de cada signo y por supuesto vemos cómo sutilizar esas características a través del signo opuesto complementario; ya sabes, el agua fría se templa con la caliente y viceversa. Las energías opuestas siempre se neutralizan y equilibran entre ellas. Por eso conocer las características de los 12 signos nos permite aplicar el temple para poder alcanzar el equilibrio ante cualquier vicisitud de la vida. Pero antes de que nos metamos a ver el eje Leo–Acuario, me gustaría resaltar un detalle de especial relevancia en ese aspecto que se da entre el Sol y la Luna cuando está llena: La oposición. Y que además tiene mucho que ver con el comportamiento más negativo del signo de Leo: El egoísmo.

Cada vez que el Sol y la Luna, o cualquier cuerpo celeste están juntos, en un mismo grado dentro del mandala zodiacal, hacen lo que en Astrología se denomina como «conjunción», un aspecto considerado armónico o beneficioso porque ambos planetas trabajan juntos, al unísono; mueven una misma energía. Peeero…, aún siendo un aspecto positivo, tiene un cariz contraproducente, porque al estar los dos tan pegados, igual que ocurre con los enamorados, no se ven los defectos, y eso por un lado es bueno pero por otro no tanto, porque si siempre se resalta lo bueno uno no crece, pues ahí no se ve el fallo, y así nunca nos vamos a proponer mejorar esos defectos que todos tenemos para poder superarnos a nosotros mismos. Por eso son necesarios ambos aspectos, conjunciones y oposiciones, donde alguien desde el lado opuesto ilumine, como hace el Sol en el plenilunio, lo que no podemos ver en la conjunción (novilunio).

Es curioso pero entre nosotros también se dan los mismos aspectos que hacen los planetas entre ellos (como es arriba es abajo), oposiciones, cuadraturas, conjunciones…etc, y además con las mismas repercusiones. En las cuadraturas se produce un aspecto de tensión donde ambas partes luchan siempre por tener la razón, es exactamente un pulso donde…, o gana uno o gana el otro. En las conjunciones, por el contrario ambas partes tienen un mismo interés, están de acuerdo en una misma cosa y se convierten en una unidad, es literalmente una copulación, pero así es imposible ver el lado negativo de nada. Una unidad no puede verse lo negativo. Porque seamos sinceros, y no juzgo a nadie (es algo que forma parte de la naturaleza de la unidad), ver nuestro lado oscuro es algo que a todos nos cuesta. Mirarnos tal cual somos realmente, con lo bueno y con lo malo, nuestra luz y nuestra sombra…, nos resulta realmente complicado. Ya lo dijo Jesús: «Ves la paja en ojo ajeno y no ves la viga en el tuyo»… Sí, por gracia o por desgracia, esto es cierto; ver la viga en ojo propio es algo que nos cuesta horrores. E insisto, eso forma parte de la naturaleza de la unidad, no es culpa tuya, pero también es cierto que es algo que hay que vencer para lograr superarnos a nosotros mismos, trascender y evolucionar, que es lo que tu espíritu espera que hagas. Sí o sí, ahí no tienes opción, ni libre albedrío ni nada. Por eso es que existe la oposición en esta realidad, en el juego de la vida. Si alguien no nos lo muestra y nos hace de espejo no vamos a lograr ver ese aspecto más negativo de nuestra personalidad. Y eso es lo que sucede en una oposición. Tanto a nivel astral como personal. El Sol ilumina a la Luna al 100% cuando se coloca a 180 grados de ella, resaltando todo, especialmente lo malo porque lo bueno ya lo vimos en la conjunción; pero la verdadera revelación está ahí, en la iluminación de ese lado oscuro. Por eso las lunas llenas nos desestabilizan tanto, porque iluminan parte de nuestra sombra para que la trabajemos. Y lo mismo sucede cuando alguien nos hace un aspecto de 180 grados, es decir cuando se pone frente a nosotros y nos toca un poco las narices porque nos hace de espejo. Y suele ser que eso que vemos y nos molesta de esa persona también está en nosotros aunque no nos percatemos, o no lo veamos o simplemente no queramos reconocerlo porque «no hay más ciego que el que no quiere ver, ni más sordo que el que no quiere oir» y bueno…, ya sabes…, porque es más fácil ver la paja en ojo ajeno que la viga en el nuestro por esa naturaleza de unidad. Y eso es lo que llamamos «ego» y está muy relacionado con el signo de Leo, con el dios creador que todos llevamos dentro, la unidad o el «uno» que en verdad somos. Pero si nos quedamos mirándonos el ombligo y no para ver los fallos precisamente, no avanzamos, y nuestro espíritu entonces nos da patadas en el culo para ver si nos movemos en la dirección que toca. Por eso la oposición, aun siendo un aspecto considerado de tensión (en Astrología), no resulta tan malo. Y es que en verdad nada es bueno ni malo porque todo es relativo.

 

Acuario: el aguador 

Aquarius

Así pues…, ese «ego» que todos tenemos y conocemos bastante bien (no hace falta que entre a desarrollarlo en detalle) también se equilibra con su signo opuesto o complementario (eso sí lo desarrollaré).

Ya vimos las características de Leo en el artículo anterior, ahora toca Acuario: el aguador. 

Y para empezar a desarrollar, sería interesante aclarar que Acuario es un signo de aire; es muy pero que muy mental y nada tiene que ver con el agua ni con las emociones en absoluto. Acuario no es nada emocional, ni empático, ni romántico; es más bien un idealista sin apegos al que le gusta ir (de flor en flor) descubriendo cosas nuevas, innovando y reinventándose así mismo. Porque como no deja de buscar experiencias novedosas y todo lo que hacemos va dejando una impronta en nosotros, el acuariano, por defecto se transforma sin darse cuenta, sin siquiera proponérselo. Y está representado por el aguador por una razón de lo más curiosa: en la antigua sumeria, el que llevaba el agua a los pueblos recorría largas distancias. De su peregrinaje por los pueblos y de ese relacionarse con tanta gente (Acuario), iba acumulando conocimiento y después lo difundía junto con el agua. Pero aquí lo significativo no es el agua que repartía y que vemos en ese símbolo que representa al signo de Acuario sino el conocimiento (aire). Lo que estoy haciendo con estos artículos precisamente es lo que hacía el aguador: divulgar información dentro de un colectivo. En mi caso por partida triple, porque la Astrología está relacionada con este signo; todo medio de divulgación también es algo acuarioano y por último y no menos importante: el colectivo en si es Acuario, o viceversa, Acuario es «el colectivo». Pero para entender bien este concepto y cómo se comporta la energía aquí, lo mejor es contemplar el eje completo.

 

Leo–Acuario.

Compatibilidad-Leo-y-Acuario

 

Este eje es muy sencillo de entender. Puede que después, a la hora de neutralizar ese aspecto más negativo de Leo que es el egocentrismo, no resulte tan simple la cosa, pero al menos te puedo asegurar que es un concepto muy sencillo de asimilar y bueno, una vez eres consciente ya no puedes ser indiferente, por lo que seguro te ayuda de algún modo a tratar de mantener equilibrado ese eje yo(egoico)–yo(insignificante granito de arena), el eje: Leo–Acuario.

 

Como ya vimos en el artículo anterior, Leo es el Sol, el centro de un sistema planetario donde todo lo demás se dedica a dar vueltas a su alrededor. Los planetas por ende serían un símil de lo que es Acuario. Otro más sencillo es el cantante y sus fans. Y como mi hija es fan de los «BTS» voy a utilizarlos de ejemplo. Leo serían ellos y «Army» (el fandom, su comunidad) Acuario. Pero ambas partes son igual de importantes porque no hay BTS sin Army, ni Army sin BTS. No hay sistema solar sin un sol central pero tampoco sin planetas que orbiten a su alrededor. Es más… la física cuántica afirma que nada existe sin un observador que lo contemple. Entonces Leo existe solo si alguien lo mira, sí no, no es real, y de ahí debe venirle al leonino esa necesidad de ser visto, elogiado y admirado; y bueno según esta teoría algo de razón sí lleva. Sin Acuario no hay Leo. Sin un colectivo que admire, no hay artista o actor de cine. Pero esto es algo que nos pasa a todos, porque…, ya sabes…

— Sí, ya sé. Todos tenemos a Leo en nuestra carta.

—Exacto. Y ahora te voy a contar una anécdota. Personal. Un gesto bastante egoico, lo de hablar de uno mismo, pero como estamos en el mes de Leo…, procede.

 

La primera vez que hice un curso con mi actual profe de energética David Flores, me chocó bastante una frase que estuvo repitiendo durante los 10 meses que duró aquel curso. «Eres una cucaracha en un baile de gallinas»…. Hablaba de la importancia de tener una buena autoestima (Leo), pero luego te decía que eras una cucaracha en un baile de gallinas, algo insignificante en la inmensidad de todo lo creado, algo realmente diminuto en comparación con esas otras entidades energéticas que habitan en dimensiones o planos de conciencia más elevados, tú espíritu entre otras; entidades a las que además, tus intereses personales le importan un carajo porque tiene sus propios planes, metas y objetivos y eso está muy por encima de lo que tú puedas querer o desear, o de tus caprichos, tus preferencias o tu agenda personal. Tú no importas tanto, ante eso no tienes ni voz ni voto, no eres más que una marioneta que alguien o algo mueve a su antojo para alcanzar sus propios objetivos. No eres más que «una cucaracha en un baile de gallinas»…. Joder… Eso en un principio choca. Tengo que reconocer que esos dos conceptos tan opuestos me generaban cierta controversia. «A ver si nos aclaramos»… pensaba yo. ¿Cómo se come eso de trabajarse la autoestima y a la vez saberse insignificante pequeño?… Pues bien, no entendí esto hasta que comprendí este eje. Tú eres el sol central de tu propio Universo, alguien jodidamente importante créeme, porque sin ti mirando esa realidad o tu juego personal, nada de eso existe, y tu espíritu no logra sus objetivos, por lo que…, ¡te necesita!… Y la Tierra y el colectivo humano (Acuario) también, porque se benefician de tus logros. Lo que tú ganas lo ganamos todos, porque «todos somos uno»… A nivel inconsciente todos estamos conectados y cada cosa que tú haces, sea para bien o para mal afecta a ese «todo»… a la conciencia humana, al inconsciente colectivo. Ya conoces el efecto mariposa ¿no?… Nada de lo que haces es inocuo. NADA. La cosa más insignificante que puedas hacer en tu vida también me afectan a mí, por eso te ayudo, porque todos sumamos o restamos, y si tu vida mejora, la mía también. Y si todos contribuimos todos ganamos (Acuario). Ergo…. algo gano yo también. Ahora llámame si quieres egoísta, (Leo) porque no escribo esto solamente con fines idealistas (Acuario)… A lo que yo te contesto: Claro!… es que estamos en el mes de Leo. No, es broma…, la historia está en no irse a los extremos. Volcarse en los demás y olvidarse de uno mismo tampoco es bueno. Y estos artículos tratan de eso, de alcanzar el equilibrio. Además…, si uno gana, el inconsciente colectivo gana esa información, y eso nos influencia a todos porque por ahí es precisamente por donde estamos conectados. De ahí la frase: cambia tú (Leo) y cambiarás el mundo (Acuario). Y te puedo asegurar que esa no es ninguna frasecita de esas chorras, no,no, eso es algo bien cierto.  Así que sí, hago de aguador (Acuario) sin ánimo de lucro (Acuario también), porque no recibo un céntimo por realizar este trabajo…, pero ganar algo por supuesto que gano. En la vida, muchas veces ganamos cosas que el dinero no puede pagar, y al final todo es una cuestión de valores, por eso existen las ONGs y todo ese tipo de organizaciones; gracias a Dios hay muchísima gente que suma, cada uno a su manera, pero cada aportación al colectivo, por pequeña que sea cuenta. Incluso si te curras a ti mismo y sales a la calle y tratas a la gente de forma agradable, con educación y amabilidad, y vas por la vida regalando sonrisas…, todo eso suma, y si yo sumo y tú sumas todos ganamos; lo gana el colectivo humano, y lo gana la Tierra porque se convierte en un lugar mejor, y tal vez suene a utopía (un concepto muy acuariano también) pero si cada uno de nosotros aporta su mejor versión (Leo), esa utopía se terminará convirtiendo en una realidad.

 

Y dicho eso, poco más puedo añadir; solo animarte a que sigas trabajando en ti mismo, aunque sea para ofrecer tu mejor sonrisa, algo tan simple y que a veces nos cuesta porque el entorno no siempre nos es favorable, pero como ya he dicho hasta el gesto más simple suma, intenta al menos ser amable y pongamos nuestro granito de arena para cumplir esa utopía. Y ahora sí me despido hasta el próximo artículo que será en el novilunio de Virgo.

 

Un cordial saludo.

Patricia Pérez.

 

 

 

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El eje Leo-Acuario
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En esta ocasión vemos el aspecto más negativo del signo de Leo, el egoimo y cómo esquivarlo a través de las cualidades de Acuario.
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