Tormenta emocional Vs Impasividad

Desidia Vs Laboriosidad

Eso es el eje Cáncer–Capricornio. Casi nada ¿verdad?… Sí, este eje se las trae. Ya te aviso que el tema de este artículo es un poco denso, pero también te digo que se trata de un asunto muy importante para el bienestar emocional así que la recompensa bien merece la pena el esfuerzo (Capricornio) por parte de ambos claro, tú de leerlo y yo de escribirlo. «De nada»… Es broma, para mí escribir siempre es algo placentero, lo único que espero es que te sea de utilidad y ese ratito que le dediques a la lectura te resulte ameno y productivo.

Y una vez hecha la introducción vayamos al lío. Vamos a ponernos manos a la obra (Capricornio) que ya toca continuar la marcha después de nuestra paradita en boxes. Se que ha sido breve, pero es lo que tiene el descanso, las vacaciones o cualquier «break» que hagamos en el camino, siempre sabe a poco, porque la naturaleza humana tiende a la desidia, al «no-hacer», a descansar, pero nada en exceso es bueno, siempre hay que buscar el punto de equilibrio, y por eso precisamente es que estamos estudiando los ejes, para aprender a equilibrarnos ante el lado negativo que tienen todos los signos. Y no hará falta que te diga que ese es uno de los aspectos negativos del signo de Cáncer, aparte de la excesiva vulnerabilidad, sensibilidad y altibajos anímicos, ya sabes «la montaña rusa emocional»,  casi nada ¿verdad?… por eso, para poder contrarrestar el lado más negativo de la energía canceriana hacía falta poner en el otro lado de la balanza una energía de suficiente peso; regia, seria y austera, algo así como un «Severus Snape»…. Magnífico arquetipo para entender a Capricornio, el signo opuesto y complementario de Cáncer, regido por Severus, digo…, por Saturno🪐 el señor de los anillos, el anciano sabio pero también el viejo cascarrabias que nos pone firmes, nos saca rápido de la zona de confort y nos pone a trabajar. Y hoy tenemos el plenilunio en Capricornio, así que antes de que venga Severus y nos tire de las orejas para que nos levantemos del sofá, vamos a ponernos en acción. 

A ver por dónde empiezo. Por la desidia tal vez. Mejor dejamos las emociones que son más intensas para el final. Vayamos pues a por el kit de la cuestión. ¿Cómo equilibramos esa energía de pereza, dejadez y desgana con su signo opuesto y sin caer nuevamente en el exceso que vendría a ser ese no parar de trabajar?…. Porque no podemos irnos por completo al lado opuesto. Eso no es equilibrar. Más bien es cambiar un problema por otro, es como tratar de erradicar el «machismo» fomentando el «feminismo»… Y así no funciona la cosa, porque al final es irse al otro extremo de la balanza, de ese modo no arreglamos absolutamente nada… ¿Dónde queda ahí el equilibrio, el camino del medio y la ecuanimidad?… 

Los problemas jamás se resuelven yéndose al lado opuesto sino equilibrando la balanza. Y he citado este caso ya no solo por poner un ejemplo cualquiera sino porque es relevante para entender este eje. Cáncer tiene que ver con la madre, lo femenino y el hogar y Capricornio con el padre, lo masculino y el trabajo. Sí, trabajar por dinero es algo masculino, ya seas hombre o mujer eso da igual. Y no pretendo hacer apología de nada, solo aclarar conceptos. Todo funciona mejor cuando uno tiene las ideas claras y sabe lo que hace. Cuando salimos a reivindicar nuestros derechos dentro del mundo laboral (y hablo como mujer), estamos reclamando el derecho a que se valore como es debido nuestro Yang, nuestra capacidad para realizar actividades Yang o masculinas del mismo modo que hace un hombre. Porque las mujeres también tenemos testosterona, al igual que los hombres también tienen estrógenos. Y hasta el tercer mes de gestación hombres y mujeres somos iguales; será por algo ¿no?…,pues claro, porque ambos sexos tenemos ambas polaridades: el «anima»(parte femenina en el hombre) y el «animus» (parte masculina en la mujer) de los que hablaba Jung, y ambos sexos tenemos DERECHO a expresar ambas polaridades, por supuesto, pero el tema trabajo querida/querido es algo Yang, es Capricornio, es masculino, arquetípicamente es el padre el que curra y la madre la que cría. Y hablo solo como energía, no me malinterpretes. Así que si salimos a reivindicar nuestros derechos, hagámoslos bien. Una buena pancarta que cite: «Mi testosterona vale lo mismo que la de un hombre» sería mucho más eficiente a nivel energético. Cuando uno mete conciencia a lo que pide… ¡mueve montañas!… Si aún seguimos siendo infravaloradas en el área laboral igual es porque no se pide bien. Mucho ruido y pocas nueces no solucionan el problema. No hay que decirlo más alto si no más claro y con más intención. Falta conciencia a la hora de pedir, pero en ese asunto del «patriarcado» y en todo lo que hacemos en nuestro día a día. Si no pedimos con conciencia e impoluta claridad mental todo aquello que queremos manifestar, el Universo no concede una mierda, y siento hablar mal pero es que este asunto me dispara la testosterona y la adrenalina y …. #@%^&₩>!…

Por cierto, al Universo se le pide así, con testosterona y adrenalina fluyendo por las venas, y un par de huevos bien puestos o de lo contrario no mueves montañas. Y no te ofendas si eres mujer, yo también lo soy, pero los estrógenos no te ayudan a alcanzar altas cimas (Capricornio), solo fomentan que te quedes en tu zona de confort y no hagas nada (Cáncer) y aumente tu flacidez y pierdas fuerza e intensidad y si quieres conquistar ochomiles (Capricornio)…, mas te vale ir cambiando la química de tu cuerpo. Y esto es exactamente igual para los hombres porque vosotros también tenéis estrógenos. Y cómo cambias la química, te preguntarás…, pues apuntándote al gimnasio, por ejemplo. Entrenar los músculos incrementa la producción de testosterona. Más entrenas tus músculos, más posibilidades tienes de escalar el Everest o cualquier cima que pretendas alcanzar. Siento decírtelo pero es así. Los estrógenos son ideales para crear una familia y un hogar (Cáncer) y una panza que te cagas, pero para alcanzar metas y objetivos (Capricornio) necesitas testosterona y un abdominal bien currado, la fuerza que mueve montañas sale de ahí, de tu zona abdominal. Hazme caso…  ¡Apúntate al gym!

Y volviendo al tema del equilibrio, que es importante porque tendemos a irnos a los extremos. No te me vayas a obsesionar y te vuelvas «vigoréxico» …. Ni tanto ni tan calvo, tan malo es el exceso como el defecto. Yo entreno en el gym y practico otros deportes, pero también hago Yoga, meditación, relajación…, actividades más Yin; y de vez en cuando, por supuesto, también hago «nada», sobre todo para recuperarme después de hacer actividades que requieren de un mayor esfuerzo; ahí es cuando más se aprecia el efecto que produce en nosotros el no hacer «nada» y con ello se equilibra la balanza. Y hablando de hacer «nada» (Cáncer), vamos a ver ambos signos por separado para que hagas lo que hagas, seas plenamente consciente de lo que haces. Y si curras, CURRAS. Y si descansas DESCANSAS. Pero hazlo de verdad, con integridad.

 

La desidia, el lado oscuro de la energía canceriana.

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Como ya hablé largo y tendido de las cualidades positivas de esta energía y la finalidad de este segundo artículo es aprender a equilibrarse cuando la situación se va de madre, o sea cuando nos vamos a los extremos, vamos a darle más relevancia aquí al lado negativo: La desidia, la pereza y el no hacer «na» cuando en realidad toca moverse, actuar y avanzar casillas en el juego de la vida. Por eso, ese exceso de energía Cáncer, de pereza, de parsimonia, de no querer salir de la cama, del sofá o de nuestra zona de confort lo compensamos con Capricornio, con un poquito de laboriosidad y celeridad, saliendo de casa para hacer actividades o para currar. 

Y bueno, los asuntos capricornianos más o menos los llevamos a la práctica con suma facilidad cuando se trata de obligaciones laborales o de otras situaciones que no dependen de nuestra voluntad en absoluto. Cuando toca ir a trabajar, uno va porque no hay más opción. El problema o más bien el «reto» está en otros deberes capricornianos, esos que deberíamos de hacer y no hacemos porque tendemos a ser un poco comodones y algo dejados (Cáncer), como Hommer Simpson. Cuando no hay que rendir cuentas a ningún jefe (Saturno)…, pues es lo que pasa, que al final no lo hacemos. Y yo sé que tú no eres como Hommer, pero es cierto que algunos sí prefieren construir la casa de paja para irse a tocar la flauta, o a tumbarse en el sofá y después viene el lobo y de un soplido lo tumba a él y a la casa, porque seguramente…, tampoco irá al gimnasio y un cuerpo no es tan distinto de una casa, en verdad es la casa del alma, por eso ciertos vientos también nos tumban cuando el cuerpo no está fuerte como un ladrillo de cemento. La fortaleza física potencia la fortaleza emocional porque los cuatro cuerpos inferiores, a saber: físico, mental, emocional y energético, están conectados y se influencian mutuamente. No puedes trabajar uno de ellos sin afectar a los demás, al todo, porque somos una unidad, una energía con diferentes densidades, diferentes capas, y cuando trabajas sobre alguno de ellos influencias a la totalidad. Y para nosotros es mucho más fácil trabajar sobre el cuerpo físico que sobre los otros cuerpos más sutiles. Hazme caso y apúntate al gym.

La gestión emocional.

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Y bueno, si equilibrar la desidia resulta complejo, no te digo ya lo de controlar las emociones. Esa es la otra asignatura pendiente de la humanidad…¿Quién controla verdaderamente sus emociones?… ¿Y realmente podemos hacerlo?… ¿Hay alguna posibilidad de evitar el secuestro emocional?… ¿Nos sirve de algo aquí aplicar las cualidades de Capricornio?… ¡Por supuesto que sí! Siempre lo arreglamos todo aplicando un poco de la energía opuesta. Siempre. Por eso es muy útil esta segunda parte de los artículos donde vemos los ejes, porque sin esa información es mucho más compleja la resolución de cualquier problema que tengas que afrontar en esta vida. 

Saber ubicar cada circunstancia que vivas en un signo, o sea en un área del tablero del juego de la vida, te permite trazar la mejor estrategia para afrontar esa situación y superar la prueba para continuar jugando, avanzando pantallas y pasarte el juego sin morir en el intento. Y con «morir» me refiero a morir de verdad, a la muerte física, porque muchísima gente queda atrapada en una pantalla y necesita varias vidas para lograr pasársela. Como ya dije en el artículo anterior, para el espíritu una vida no es más que un momento, un rato, una experiencia equivalente a la que puedes tener en un día, o si me apuras en un fin de semana de esos que te vas de escapada y haces muchas más cosas de las que harías en uno normal. Pero poco más. Eso es una vida para el espíritu, un raro, un abrir y cerrar de ojos, un breve periodo de tiempo, pues el tiempo en esa otra dimensión no transcurre igual, en realidad apenas se nota que transcurre, ya estás aquí, ya estás allá. Para que lo puedas entender mejor, se asemeja un poco más al concepto de eternidad. Algo que desde el tiempo cronológico y lineal nos cuesta bastante entender pero así es la cosa, y por eso a tu espíritu no le supone ningún problema pasarse una pantalla en tres vidas o en seis… ¡Qué prisa hay cuando uno actúa desde la eternidad y la inmortalidad!

La cuestión es que nosotros, humanos corrientes y mortales, no lo vivimos igual. Y a él puede que no le importe, pero a nosotros sí… Bueno, no se tú pero a mi sí me importa, por eso estudio Astrología. Porque es el manual de este juego de la vida, solo ahí ves cómo pasarte todas las pantallas sin tener que reencarnar tropecientas mil veces. Una porque puedes ver con total claridad el área de juego y lo que tienes que resolver en esa casilla del tablero y otra, porque tienes la solución en el casillero o signo de en frente; y así sabes cuál es la prueba y cómo «debes» (Saturno) tomar cartas en ese asunto para poder superarla. Y al espíritu que le den. Porque eso es en verdad el salto cuántico a la quinta dimensión. La dimensión del espíritu sí. Dejémonos de chorradas, paparruchadas y gilipolleces adornadas. El salto cuántico es: Ahora piloto yo y al espíritu que le den bolas. Él no tiene cuerpo físico, no sabe que es sufrir en carnes. Él no siente el dolor, lo sufres tú que eres el que tiene el cuerpo físico. La energía no entiende de dolor, ni de sufrimiento emocional. Para él todo son «experiencias»… buenas o malas…, le da igual. Él sufre lo mismo que puedes sufrir tú jugando al Fornite, exactamente lo mismo. Anda que le importa un carajo que lo estés pasando mal. Lo único que quiere o necesita de ti es que aprendas determinadas lecciones de vida, independientemente del sufrimiento que eso te genere a ti. Para él, el aprendizaje, la evolución y el crecimiento personal están por encima de todo. Asúmelo y toma el mando tú. Lo que, claro, para pilotar necesitas tener un mínimo de conocimiento de causa, para saber bien lo que te traes entre manos. No puedes circular con un vehículo por la vía pública sin pasar por la autoescuela y estudiar primero el manual. Porque en verdad sí existe «la policía del Karma»… y si la cagas a tu espíritu le llega la multa, por eso no te deja pilotar igual que tú tampoco dejarías pilotar a un niño de 5 años. Se estrellaría. Pues él piensa lo mismo de ti, que solo eres un niño inconsciente y no le inspiras demasiada confianza. Si te deja pilotar probablemente te estrelles o se te acumulen las multas kármicas. Claro, así no te va a dejar al mando nunca. Sin embargo si estudias el manual y conoces las reglas del juego tu espíritu te permite que tomes las riendas de tu vida y pilotes. Y como a ti sí te duele el cuerpo físico, desde luego no vas a actuar igual que él, vas a intentar evitar sufrir y padecer. Así que continuemos con la lección de hoy que es importante, para nosotros humanos que sufrimos en carne algunas de las decisiones que toma nuestro espíritu. Y ya te digo que es materia densa y que da para escribir un libro, pero como esto es un artículo solo puedo abordarlo de manera muy reducida. Aunque ya te avanzo que el libro está en camino, a ver si me pongo en modo Capricornio y lo termino para antes de que acabe nuestra aventura. O sé de alguien que va a venir a tirarme de las orejas si no lo hago.

 

Cáncer y la montaña rusa emocional.

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Cáncer, signo de agua regido por la Luna, está vinculado al alma y las emociones. Y según tengamos emplazado en nuestra carta tanto el signo como la Luna, va a quedar determinado cuán diestros somos en el manejo de nuestras emociones y si tenemos capacidad para surfear el oleaje emocional o por el contrario nos van a revolcar las olas con suma facilidad. Porque eso es algo que también traemos de serie, siento darte la mala noticia, pero es así, forma parte de nuestra configuración astral. Por eso vemos personas a las que no parece afectarles demasiado las circunstancias externas y se mantiene impasibles ante vientos y mareas, mientras que hay otros a los que les soplas y se desmoronan. No todos gestionamos las emociones igual, ni tenemos la misma sensibilidad, porque no tenemos la misma carta natal, ni la misma cantidad del elemento agua en ella, que es precisamente el que nos hace ser más sensibleros, vulnerables y llorones, entre otras cosas claro está. Pero de todos los signos de agua el más blandito a nivel emocional es Cáncer.

Así que si eres Cáncer de Sol, Luna o Ascendente, o tienes muchos planetas en este signo, eres de los que se van a ver más afectados por la vulnerabilidad emocional. En un mismo día puedes pasar de sentirte genial a sentirte fatal y sin motivo aparente alguno. Porque Cáncer es una montaña rusa emocional; lo rige la Luna y ya sabes que es el astro más veloz de todo el mandala astrológico y cambia sin cesar; a razón de 1 grado cada dos horas, y cada grado del zodiaco tiene una energía diferente y puede afectarnos de forma diferente, y eso puede hacer que varíen nuestras emociones así sin más, de un momento a otro. Y espérate que en ese tránsito por el zodiaco va haciendo diferentes aspectos con los diferentes planetas y cuerpos celestes y como haga algún aspecto de tensión con algún planeta la cosa puede empeorar. La Luna tiene ese poder sobre nosotros, a veces nos vuelve un poco lunáticos.

Si eres de los de la montaña rusa emocional, no te agobies, ni te sientas mal, ni maldigas tu suerte, porque forma parte de una lección de vida, nada pasa por casualidad. Te toca aprender a surfear la marea emocional. Pero no hay nada imposible, se puede, de hecho es lo que tienes que hacer. Te tocó esa lección de vida, que le vas hacer. Pues eso…, surfear. Aprender a gestionar las emociones no es distinto de aprender a surfear olas físicas, o cualquier actividad nueva que pretendas empezar. Es como ir al gym. La primera vez te duele todo y estás para morirte pero con el tiempo deja de doler y desarrollas músculo y al final entrenas y ni te enteras a menos que no dejes de incrementar la intensidad en tu trabajo de fuerza, pero eso ya lo decides tú. Y con las olas del mar es exactamente igual, al principio te revuelcan pero si no desistes, y vuelves a subir a la tabla, con el tiempo le pillas el punto y surfeas. Todo lleva su tiempo. Ya conoces el dicho: «Con paciencia y una caña hasta las frutas más verdes caen». 

—Vale… ¿Y cómo te subes a esa tabla para surfear olas emocionales?

—Con tu intención. Observas la situación y te dices a ti mismo: «Venga que no me lleve por delante» y tratas de controlar tu reacción. De no reaccionar sin pasarlo primero por tu mente analítica racional.  

—Tan fácil no será. 

—Yo no he dicho que sea fácil. Solo que se puede. Hay trucos, pautas, directrices ….

—Aún así, lo veo complicado. 

—Vale. Eso lo dices porque eres de los de «la montaña rusa emocional» ¿Verdad?

—¿Y quien no?… Todos tenemos a Cáncer en nuestras carta natal. 

—Vaya, aprendes rápido. Sí, todos tenemos a Cáncer en nuestra carta y una Luna natal que según esté aspectada puede hacer que la montaña rusa tenga muchos más loopings que el Dragón Khan. Y si te gustan las emociones guay. Pero como seas muy sensible o te dé vértigo terminas echando la pota. Es difícil librarse del influjo de la Luna, nos afecta a todos y de modos distintos porque tenemos diferentes configuraciones natales. Aún así, se puede surfear. Hay trucos, pautas, directrices….

—Pues venga empieza. Soy todo oídos. 

—Paso uno: Coge tu tabla y trata de subirte en ella.

—En cristiano anda.

—Que no te dejes llevar así sin más, sin tratar de hacer algo. Para empezar, tomar conciencia de la situación. De que viene una ola y no quieres que te revuelque. Ese es el primer paso. ¿Y qué haces si viene la ola y no tienes tabla aún?…

—Y yo que sé, dímelo tú.

—Estás en esos días del mes, ¿no?

—Tendré algún aspecto de esos de tensión, yo que sé. Venga ve al grano.

—Pues te sumerges bajo el agua y dejas que la ola pase por encima. Y te lo digo en cristiano. La Luna cambia de grado cada dos horas, antes o después esa ola emocional va a pasar de largo. Sí o sí. Ahora te sientes mal, vale, no les des importancia porque entonces es cuando te revuelca la ola y te ahogas en ella. No nades contra corriente. Permítete sentir esa emoción y todas las sensaciones que te están abordando. Las emociones son el modo a través del cual el alma deja impresas en su cuaderno de bitácora todas las experiencias que vamos teniendo. Así que no se trata de ignorarlas, están ahí para algo. Son un aviso, igual que sucede como los dolores físicos, suelen ser la causa de otro algo que lo está generando, y puedes tratar de buscar la causa, de ir al origen para indagar en eso que hay detrás que lo está generando; o  puedes intentar paliar el dolor y ya. Pero si lo haces, en cuanto se pase el efecto de la pastilla volverá el dolor y lo hará una y otra vez hasta que aprendas la lección que tú alma necesita aprender de esa experiencia. Y eso es lo que nos lleva al paso 3.

—¿Y el paso dos?

—Era sumergirse. Y… PACIENCIA, que todo se pasa. Es solo una cuestión de tiempo, de que la Luna avance y cambie de signo; y lo hace en un par de días. Y al cambiar de signo y también de aspectos, nada es igual, después de dormir dos días todo es distinto a nivel emocional. Así que es imposible que pasado mañana te sientas igual que hoy. Piénsalo cuando estés mal. Todo se pasa. Todo se olvida. El tiempo lo cura todo, tiene esa propiedad. 

—Eso es cierto.

—Sí, como también que no deberías de tomar ninguna decisión seria sin haber dormido al menos dos noches, para asegurarte bien que no estas bajo el influjo lunar y andas medio lunático. ¿No te ha pasado de tomar decisiones y al día siguiente arrepentirte?

—Sí claro.

—Nunca decidas nada importante sin haber dejado que la Luna cambie de signo. Si después de dos o tres días aún sigues queriendo hacer tal o cual cosa… adelante, tírale. Pero no te precipites. Nunca sabes si estás bajo el influjo de la Luna y no eres exactamente tú mismo, y después, cuando el hechizo desaparezca ya no ves la situación del mismo modo y  entonces puede que cambies de parecer. Las cosas hay que pensarlas no dos veces sino dos días. 

—Ok. Tomo nota.

—Ahora sí. Paso 3: «Análisis de la situación» ¿Qué hay detrás?… ¿Por qué te sientes así?… Analiza la situación como si no fuera contigo, como si se tratara de un amigo. Hay que observar siempre fuera de lo personal. ¿Qué es lo que ha causado ese sentimiento?…. Piensa. Utilizar el neocórtex cambia la química de tu cuerpo. Las emociones están controladas por el sistema límbico y la amígdala, que te hace segregar una química especifica para que te sientas así; una química a veces muy poco saludable, cuando se trata de temas estresante. Pero el neocórtex o cerebro racional hace que cambie esa química, y si eres capaz de cambiarla es imposible de los imposibles que tú te sientas igual. Una meditación, o unos simples minutos de descanso haciendo respiraciones largas, lentas y profundas hacen que se active el neocortex y dejan mermada a la amígdala. Es un buen remedio para combatir el estrés, después de hacerlo es prácticamente imposible que continúes igual. Aún así…, hay más. 

—Bien, continúa.

—Paso 4: «El poder del pensamiento». Un pensamiento a veces activa una emoción en nosotros. Y esto es válido en ambos sentidos. Sirve para mal o para bien. Así que lo puedes usar como herramienta. Cambia de pensamiento, trae algo a tu psique, otro recuerdo completamente distinto que te saque de ahí. Es el flotador del socorrista. Cuando te sientes hacer esas respiraciones, evoca un pensamiento agradable, algo que te haga sentir mejor, y puede ser algo de tu pasado o de un posible futuro, o algo ficticio, eso da igual, el cuerpo no diferencia realidad de ficción, puedes imaginar lo que quieras pero tiene que ser un pensamiento que sea antagonista al que tienes en ese momento y te sostienes en él hasta que notes que cambie tu química. 

—El poder del pensamiento. Ok.

—Eso es. Y espera que hay otra más. 

—Vaya. Si que habían pautas, sí.

—Paso 5: «Cambia la dialéctica», tu diálogo mental. Porque detrás de esa emoción hay un diálogo contigo mismo; seas consciente de ello o no, y además suele ser negativo y autodestructivo. No sé por qué, pero tendemos a torturados cuando estamos mal. Ahí sale nuestro lado pesimista y nos machaca. Lo ideal es detectar que nos estamos diciendo y hacer una frase antagonista. Tienes que decirte justo lo opuesto, igual que haría un amigo si te ve mal. Nuevamente mírate desde fuera y háblate como si fueras otra persona. Date ánimos, aunque no sea cierto y no te lo creas al principio, pero eso te saca de ese círculo vicioso. Hazte un mantra y repítelo hasta la saciedad. O mejor, lo escribes y lo lees y lo relees cada vez que lo necesites. Un clavo quita otro clavo. Al final a base de repetir cambias la dialéctica, cambias la química y quien sabe, igual te lo terminas creyendo y a al final lo atraes, porque lo que crees es lo que creas. 

—Estupendo. Tomo nota.

—Eso, tu anota, que no se te olvide nada. Y aún nos queda un último recurso. La música. Si te falla todo lo demás es el remedio rescate por excelencia. Mucho mejor que el de flores de Bach. Eso sí… cuidado con lo que te pones que no vaya a potenciar las ganas de cortarte las venas. Hemos quedado que necesitamos lo opuesto. Si estás nervioso te puedes poner música relajante o baladas, pero si estás mal a nivel emocional, ¡no! por Dios, no te pongas música que te traiga recuerdos nostálgicos o te den más ganas de llorar. A menos que sea eso lo que buscas, a veces llorar viene bien para desahogarse pero no te excedas. Controla el tiempo que le dediques a ese «sentirte mal por un rato y llorar en paz» porque dejarse llevar  por esa sensación de tristeza ayuda a superar la crisis, por supuesto, no se trata de evitarlo sino de tener el control de la situación. Es muy importante que eso no te lleve por delante y quedes atrapad@ ahí sin poder salir; entonces es cuando se convierte en algo tóxico y contraproducente. Si lo vas hacer como remedio mejor marca un tiempo como harías con una meditación y después sal de ahí, no dejes que te revuelquen las emociones. Pero eso ya es hacer surf cuando la mar está muy muy picada, sino tienes experiencia mejor ponerte música alegre. Y ahora sí hemos acabado. Fin de la lista. ¿Anotaste todo?

—Sí. Todo anotado.

—Bien, pues lo que acabo de hacer es aplicar «Capricornio» para incrementar el peso de ese lado de la balanza. Ante cualquier asunto emocional, sensitivo, anímico, afectivo, humanitario e incluso romántico y platónico, Capricornio neutraliza metiendo orden, pautas, reglas, y razonamiento. Sobre todo esto último, el raciocinio; que oye…, cuando estamos desbordados a nivel emocional puede irnos bastante bien, no dudes en hacerlo, el problema viene cuando hay un incremento de esta energía capricorniana en detrimento de la de Cáncer. El neocórtex se carga lo emocional y con ello todo el romanticismo y sentimentalismo. (Cerebro Vs Corazón). Por eso a los que tienen mucho de esta energía a veces pareciera que no les afecta nada, que no tienen sentimientos, que no son humanos. Pero no es cierto, te lo puedo asegurar. Todos tenemos los 12 signos, y todos sentimos y nos emocionamos y sufrimos y nos alegramos; y puede que el capricorniano lo exprese menos pero sentirlo lo siente. Obviamente este es el aspecto más negativo del signo de Capricornio, la frialdad, la sequedad, la impasividad, la rigidez y la carencia de esos gestos afectivos, romanticones y sensibleros que posee en abundancia su signo opuesto Cáncer. Pero cómo siempre digo, «ni tanto ni tan calvo»… Si te quedas en el extremo de Cáncer las olas te van a revolcar y al final sufres más de lo necesario y gratuitamente, y ahí es donde hay que inclinarse un poco al lado capricorniano de la balanza como remedio de urgencia paliativo. No necesitas sufrir tanto. Tu alma lo único que necesitan es que aprendas las lecciones de vida que hay detrás de cada situación, no es su finalidad hacerte sufrir. Eso es un daño colateral que tú debes de intentar minimizar al máximo. Si te ahogas en un vaso de agua no aprendes nada y al final es lo mismo que el no salir de tu zona de confort (zona Cáncer), caes en el victimismo y en el «¿Por qué yo?»… Y créeme, ahí no avanzas, no creces, no evolucionas, no sales de la zona Cáncer más bien todo lo contrario es cuando quedas atrapado en esa cárcel y es jodida porque tiene mucha gravedad. Te puede llevar vidas salir de ahí. Así que….¿Qué quieres que te diga?… Bendito Capricornio que te permite surfear en el plano emocional.

—¿No serás Capricornio por un casual?

—Pues de Sol no, pero sí de Ascendente. ¿Qué pasa, tanto se me nota?…

—No, en absoluto. No sé te nota nada.

—Oye, no te hubiera podido dar pautas para gestionar las emociones si no fuera por eso. Este mundo sería un puto caos sin Saturno y la energía de Capricornio. A veces hace falta esa mano dura para que no nos estanquemos y sigamos jugando, que a eso vinimos, a jugar, a movernos, a avanzar casillas en el tablero, a aprender lecciones y a ganar maestría y sabiduría. Y Saturno es el que determina las reglas en el juego de la vida y establece la duración de la partida. Él pone en marcha el cronómetro, Saturno es Cronos y te da un tiempo para que muevas la pieza, un caballo, una torre, una dama o la reina…, lo que tú prefieras, pero sí o sí tienes que mover ficha. No hacer nada tiene peores consecuencias que meter la gamba. Ya te lo he dicho en reiteradas ocasiones, no se te juzga por tus cagadas sino por lo que eres capaz de aprender de ellas, y no jugar aún tiene peores consecuencias kármicas porque viniste a eso; tú lo pediste por eso estas aquí y del otro lado te van a pedir cuentas de lo que has hecho y en qué has invertido lo más valioso de este juego que es tu tiempo de vida. Así que juega sin miedo a equivocarte, en serio ¡JUEGA! 

—Sí, sí, tranquila que eso lo tengo bastante controlado. Jugar juego. Todos los días.

—Vale, muy bien, pero ponte metas elevadas, mínimo ochomiles, algo que te permita avanzar por el tablero de oca a oca, en vez de hacerlo de casilla a casilla que es lo que suele suceder cuando nos ponemos metas pequeñas que podemos alcanzar fácilmente, y no te digo lo que puede ocasionar el no marcarse metas u objetivos (Capricornio), eso es caer en la casilla de la cárcel (Cáncer) y no avanzar durante tres turnos o peor, puedes pasarte tres vidas en esa misma cárcel…¿te imaginas?… pues pasa, porque como ya te he dicho para tu espíritu una vida no es más que una simple tirada de dados. Triste pero cierto, literalmente juega contigo, para él no eres más que una «skin» del Fornite o un personaje de cualquier videojuego al que matan de forma accidental y sin pena alguna vuelve a darle a la opción «nueva partida»…. y ale, otra vez naces aquí; y a pasarlas canutas hasta que veas el modo de salir de esa puta cárcel. ¡Márcate ochomiles joder! Aplicar Capricornio es el único modo de liberarte de ese Cáncer. Porque no creo que hayan llamado así a esa enfermedad por causas azarosas del destino; no, las casualidades no existen, la energía más baja de este signo, la que te atrapa en esa cárcel de la que tanto cuesta salir, no es distinto de un cáncer. Y lo mejor para prevenirlo no es tomar antioxidantes es marcarte ochomiles que es la energía antagonista y además tratar de tener el eje Cáncer-Capricornio perfectamente equilibrado. Un tiempo para esforzarse y «darlo todo» y otro para hacer «nada y descansar»

 

Hay que decir sí a las emociones (Cáncer) pero con control (Capricornio), sin ahogarse en el mar, y menos aún en un simple vaso de agua. Eso es moverse con maestría por este eje y algo que se supone que todos debemos de aprender a controlar en esta vida. Es una lección colectiva, a todos nos van a pedir cuentas del otro lado, por eso dije que era un tema de vital importancia. Y créeme que lo es, y que tomártelo en serio es el primer paso para salir de la cárcel de Cáncer. Saber gestionar tus emociones, hacer surf en ellas, eso te libera, te da alas como el redbull, así es como sales del Samsara y puedes dejar de reencarnarte en este planeta; porque vamos…, si lo logras no creo que seas tan idiota de volver a bajar a expensas de volver a quedar atrapado de nuevo. No se tú pero yo a la siguiente vida me pido otro sistema solar o mejor, me voy a otra galaxia. Alguna en la que no haya que sufrir para poder aprender de las experiencias, porque con lo grande que es el Universo algo habrá por ahí más placentero ¿no crees?… Así que hagamos bien los deberes (Capricornio) y la siguiente vida nos la pillamos en algún planeta de Andrómeda, uno con parajes paradisíacos donde la única vivencia  sea experimentar «el placer», vamos el paraíso de Adán y Eva otra vez. Quien nos mandaría salir de ahí… Nadie, es verdad, fuimos nosotros sólitos los que comimos del árbol del conocimiento del bien y del mal y caímos presos en la rueda del Samsara, a pesar de que nos advirtieron de las consecuencias y de que era mejor no hacerlo, pero aun así nos pasamos la advertencia por el forro y lo hicimos…¿En que narices estábamos pensado?… Bueno eso es otro tema que también me guardo para mi libro, así que por el momento lo vamos a dejar ahí, por hoy ya me despido, pero no sin antes animarte a que empieces a dar pasos hacia la conquista de tu Everest personal, ya, hoy mismo. Aprovechando las energías de la Luna llena de Capricornio que nos van a estar envolviendo hasta que se dé el novilunio en el signo de Leo. 

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Un cordial saludo para todos y muy especialmente para alguien de mi familia (mi zona Cáncer) que va a venir a tirarme de las orejas si no salgo de la zona de confort y termino de una vez ese libro. Mi Everest personal. Gracias por tu apoyo Marifé y mucho ánimo para que tú también alcances las cimas más elevadas, tus ochomiles.

NAMASTE🙏🏻 

 

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El eje Cancer-Capricornio
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Eso es el eje Cancer–Capricornio. Casi nada ¿verdad?... Sí, este eje se las trae. Ya te aviso que el tema de este artículo es un poco denso y largo pero también te digo que se trata de un asunto muy importante para el bienestar emocional así que la recompensa bien merece la pena el esfuerzo (Capricornio) por parte de ambos claro, tú de leerlo y yo de escribirlo. "De nada"...
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