Te voy a contar un chiste. Muy malo, o muy bueno.  Eso va a depender de cómo lo mires.

— Van dos y se cae el del medio.
— No le veo la gracia.
— Pues la tiene, créeme.
— Pues explícamelo entonces, para que pueda reírme.
— Es que no es para reír, es más bien para echarse a llorar.
— Entonces sí que no entiendo nada.
— Es que ese es el chiste. Que vivimos en un mundo donde todo se expresa entre dos polaridades: frio–calor, risa–llanto, tensión–relajación, placer–sufrimiento. Siempre hay un Yin y un Yang en una misma situación y necesitas vivir ambas experiencias para poder adquir conocimiento, para poder hacer una valoración completa de toda esa experiencia y luego poder ejercer ahí tu libre albedrío y escoger el sendero del medio, como decía Buda. Pero si nos da reparo tener experiencias de ambas polaridades…, ¿como narices vamos a poder escoger el camino del medio?…. Es imposible. De chiste. De van dos y se cae el del medio. Incoherente no lo siguiente. Necesitas experimentar el frío y el calor extremos para poder tener una experiencia térmica completa, rica en matices, para luego poder escoger el templado, el punto de equilibrio, el camino del medio o más bien, los caminos de en medio. Porque entre el negro y el blanco hay una infinidad de grises. Lo que está claro es que solo con el blanco o con el negro no haces un gris. Ni de coña. Siento decepcionarte pero solo con un color no alcanzas ni la vía del medio ni la iluminación. Buda experimentó la opulencia extrema y después la austeridad extrema. Y por eso se iluminó joder, no por otra cosa. Porque realmente andó por los dos caminos y solo así pudo escoger el del medio. Si no…, simplemente es que no se puede, y creer lo contrario es de chiste. Y ese es precisamente el chiste. ¿Lo pillas ahora?…..
— Sí.

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El camino del medio
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La Expansión del See
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