Dado el estilo de vida estresante que la mayor parte de las personas que vivimos en la “moderna sociedad” solemos llevar, cada vez se vuelve más complicado el hecho de mantener la calma y permanecer en un estado de paz y tranquilidad, y es que, en ese estado de estrés continuo, “es todo un Arte el no estresArte” pues no se suele tener el suficiente autocontrol del cuerpo físico y sus reacciones químicas como para lograr mantener ese estado de calma donde no se eleven demasiado las pulsaciones bajo esas circunstancias del diario vivir a las que vamos siendo sometidos mientras nuestra amígdala, en una medida primitiva de supervivencia, toma el control de nuestro cuerpo y su química, con tal maestría que ni siquiera uno es consciente del hecho de que “algo” dentro de nuestro cerebro y ajeno a nuestra voluntad ha tomado el control de la situación, pues ya forma parte de nuestras rutinas y es considerado como un efecto completamente natural, pero no lo es en absoluto. Es el desconocimiento de cómo funciona nuestro cerebro realmente lo que nos esclaviza a ser víctima de esos continuos “secuestros emocionales” pensando además que es algo absolutamente normal y que poco se puede hacer al respecto. Pero como ya he comentado, esto no debiera ser así. El problema es que no nos conocemos a nosotros mismos, vivimos mirando siempre hacia afuera, pensando que tanto los problemas como todas sus posibles soluciones están fuera de nosotros, en esa realidad en la que vivimos sumergidos cada día y sobre la cual pensamos que no tenemos ningún control y por ende lo damos como caso perdido y aceptamos ese estado de estrés continuo como algo normal. Pero eso tiene unos efectos secundarios de alta toxicidad para nuestro cuerpo físico que devienen en un envejecimiento prematuro y ese desgaste nos puede generar enfermedades degenerativas y dolencias de todo tipo. Por otro lado, la velocidad del pensamiento se acelera con el estrés continuado y a la hora de ir a la cama, por más cansados y agotados que estemos nos resulta imposible conciliar el sueño pues no hay modo de ralentizar ese ritmo de pensamiento, nos cuesta mucho salir del estado metal agitado ya que la mente sigue buscando posibles soluciones a los problemas cotidianos y muchas veces el cuerpo no tiene las horas necesarias de descanso para realizar sus funciones de reconstrucción y regeneración de tejidos. Por otro lado si a la falta de sueño y descanso se le suman los malos hábitos alimenticios, con el consecuente déficit de algunos nutrientes básicos imprescindibles para su correcto funcionamiento y reconstrucción, al final del día, mientras el cuerpo duerme, resulta que no tiene ni el tiempo necesario para realizar la reparación de los daños y deterioros producidos en la jornada, ni tiene tampoco los elementos necesarios para reconstruir los tejidos y eso es lo que hace que enfermemos o y envejezcamos más rápidamente.

La falta de tiempo hace que se abuse de la comida rápida y pre-cocinada y ésta añade otro montón de compuestos químicos tóxicos para la salud, que se unen al cortisol y demás sustancias que segrega nuestro cuerpo sometido al estrés, y que ya suelen formar parte del torrente sanguíneo como un elemento común cuando esto debería suceder solamente en casos extremos como una respuesta ante un peligro inminente para salvarnos la vida, pues todo en la naturaleza tiene su razón de ser, y la adrenalina y el cortisol tienen un papel de vital importancia en estos casos específicos de supervivencia. En el origen de la humanidad fue precisamente esa respuesta del cerebro primitivo de luchar o huir lo que le permitió sobrevivir y la verdad es que a lo largo de toda nuestra historia el humano ha hecho actos heroicos salvando vidas gracias a esta química natural del cuerpo que se activa en modo supervivencia, así pues no debería ser un enemigo silencioso sino todo lo contrario, un aliado en nuestra defensa personal pues esa es su única finalidad. En la naturaleza no hay margen de error, el problema está en que vivimos en modo supervivencia continuamente, y ante cualquier circunstancia conflictiva la amígdala toma el control y en su modus operanding solo existe la respuesta de luchar, huir o paralizar y el problema viene cuando esto sucede todos los días, varias veces al día, entonces deja de ser algo productivo para convertirse en algo destructivo; es el pez que se muerde la cola, a más estrés y nivel de toxicidad en sangre mayor ansiedad y menor posibilidad de tener un descanso reparador, y cuanto menor sea el tiempo de descanso reparador mas se activa su cerebro primitivo, más agobiado, cabreado, estresado y malhumorado te sientes, y por supuesto más envejece y se deteriora el cuerpo y más complicado se vuelve el llevar a cabo una simple jornada sin perder los estribos.

¡Seamos coherentes!,… los problemas a los que nos enfrentamos a diario no son un tigre, no necesitamos cortisol ni adrenalina fluyendo constantemente por nuestras venas, pues el resolverlos o no, no suele poner en juego nuestra vida, más bien es al contrario, los problemas a resolver son una cuestión del neocortex, del cerebro racional y no del primitivo. Que tomará el control el cerebro primitivo tuvo su razón de ser en nuestros orígenes pero ahora hay que echar mano de la razón y no del instinto básico de supervivencia. Y tal como sucede con todo en esta vida, lo que se trabaja se desarrolla y lo que no se utiliza se deteriora, trabajar y desarrollar el neocortex es la única solución para que podamos tomar nosotros el control. El humano evolucionó y con ello apareció el cerebro racional, pero el neocortex hay que entrenarlo para que pueda actuar por encima de lo que dictamine nuestro cerebro reptiliano, esos tiempos donde peligraba nuestra vida quedaron atrás, ya toca salir del modo súper vivencia y empezar a tomar el control de cada situación con la que tengamos que lidiar para no reaccionar con el cerebro primitivo a menos que realmente sea necesario, que como ya he dicho, a veces lo es!

Aunque antes de seguir avanzando en el tema hay que destacar que no todo el mundo se estresa con la misma intensidad, hay diferentes grados y por supuesto hay a quienes parece no afectarles dicho mal, como si estuvieran vacunados e inmunizados ante esta afección. Y en estas personas precisamente es en las que hay que fijarse, a ver si las neuronas espejo copian ese comportamiento y uno también se inmuniza y queda libre del dichoso mal del estrés; aunque bueno ya te adelanto yo que el secreto está al alcance de todos, si les preguntas a estas personas respecto a cualquier conflicto te dirán con toda certeza: “eso es todo el caso que tú le quieras hacer a tal o cual cuestión”…. he ahí la clave!!! Parece algo banal, algo dicho así sin pensar, para restarle importancia al asunto, pero en verdad esa simple frase es la vacuna contra el estrés, es la quinta esencia para alcanzar la tan deseada paz mental. Jesús dijo: “Yo soy la puerta abierta que ningún hombre puede cerrar”…. y esa puerta de la que nos habla Jesús es la puerta de la conciencia, tú eres el único guardián y eres el único que puede abrirla o cerrarla a voluntad. Solo de ti depende el abrir o no la puerta de tu conciencia para retener en ella ciertas cosas que pueden perturbar tu paz interior, la paz de tu mente, de tu alma y de tu espíritu. ¿Que valoras más?…. vivir en un estado de relativa paz, puede que por más de 100 años o dejar la puerta abierta a todas las situaciones que se vayan deteniendo en tu día a día, te saquen de tus casillas y te vayan desgastando y deteriorando tu calidad de vida, el estrés es la principal causa del envejecimiento prematuro y lo opuesto también es cierto, un estado de paz y sosiego evita tu desgaste y prolonga tu longevidad. Uno de los principios del Reiki es no te preocupes, solo ocúpate; haz lo que puedas y lo que esté en tu mano para poder resolver algo y piensa que lo que esté fuera de tu alcance solo te genera un desgaste y un deterioro mental gratuito, somos como una gran pila de energía, si te desgastas más de lo necesario tu durabilidad será mucho menor, cuánto menos te desgastes más prolongas la calidad y durabilidad de tu vida.

Pero el primer paso hacia el autodominio del cuerpo físico y sus respuestas primitivas nocivas para la salud es el autoconocimiento. Una de las frases más famosas de la antigüedad inscrita en el pronaos del templo de Apolo en Delfos, es: “hombre conócete a ti mismo” muy divulgada en aquella época por numerosos filósofos griegos como Platón y Aristóteles y aún renombrada por muchos autores de nuestra época dada su significativa relevancia en los temas de crecimiento personal y autosuperación, pues no podemos evolucionar como seres humanos si no nos conocemos en profundidad a nosotros mismos y tomamos conciencia sobre todo de cuáles son nuestros límites para poder superarlos e ir mejorándonos día tras días. Para poder ocuparnos del estrés lo más importante es conocer cómo funciona nuestro sistema nervioso, así que si te animas a generar ese cambio en tu vida y practicar “el Arte no no estresArte” te espero en el siguiente articulo, veremos cómo actúan las diferentes partes del cerebro y cómo desarrollar el neocortex a través de la meditación.

Un saludo!
Patrícia Pérez!

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El Arte de no estresArte
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Dado el estilo de vida estresante que la mayor parte de las personas que vivimos en la “moderna sociedad” solemos llevar, cada vez se vuelve más complicado el hecho de mantener la calma y permanecer en un estado de paz y tranquilidad, y es que, en ese estado de estrés continuo, “es todo un arte el no estresarte” pues no se suele tener el suficiente autocontrol del cuerpo físico y sus reacciones químicas como para lograr mantener ese estado de calma donde no se eleven demasiado las pulsaciones bajo esas circunstancias del diario vivir a las que vamos siendo sometidos mientras nuestra amígdala, en una medida primitiva de supervivencia, toma el control de nuestro cuerpo y su química, con tal maestría que ni siquiera uno es consciente del hecho de que “algo” dentro de nuestro cerebro y ajeno a nuestra voluntad ha tomado el control de la situación, pues ya forma parte de nuestras rutinas y es considerado como un efecto completamente natural
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