El nervio vago

Dentro de todo el sistema nervioso, el nervio vago es el que más nos interesa a la hora de mitigar la ansiedad, el nerviosismo y el estrés. Es considerado un nervio mixto y es el décimo de los doce pares de nervios craneales y uno de los más largos. Tiene innumerables ramas que se abren paso desde el tronco encefálico hasta la parte más baja de los intestinos, tocando la mayoría de los órganos principales a lo largo del camino. Este nervio juega un papel muy importante en el sistema nervioso parasimpático, precisamente por ser el principal encargado de la relajación. Tener un tono vagal alto permite que el cuerpo pueda relajarse de forma más rápida después de someternos a cualquier actividad enérgica o situación conflictiva; así que la finalidad de este artículo es conocerlo un poco y ver las formas de mejorar su tono para que funcione de la manera más eficiente posible y se convierta en un gran aliado a la hora de controlar el estrés.
Como es uno de los nervios más largos, tiene muchísimas funciones. Interviene en nuestro ritmo cardiaco, cada vez que exhalamos, el nervio vago arroja un poco de acetilcolina en el corazón, ésta actúa como una sustancia similar a un tranquilizante para ralentizar los intervalos entre latido y latido. Aparte de la acetilcolina también provoca la producción de otros neurotransmisores como norepinefrina (noradrenalina) encargada de acelerar el ritmo cardíaco y también GABA el neurotransmisor de la calma y la relajación, cuya función principal es ralentizar la actividad cerebral. El nervio vago se encarga de adaptar el ritmo cardiaco a las necesidades del momento, tener un buen tono vagal no es solo para relajarnos, sino que nos permite adaptarnos mucho mejor a cada situación o circunstancia con la que nos tengamos que enfrentar ya sea calmarnos o echar a correr.
El nervio vago también influye sobre nuestro aparato digestivo por eso cuando estamos nerviosos por algo se nos hace un nudo en el estómago, y estados continuos de estrés generan alteraciones en el aparato digestivo. También cuando nos vemos ante situaciones de la vida que nos cuesta digerir nuestro estómago se ve afectado. Tener un nervio vago entrenado nos ayuda a mantener en mejores convicciones nuestro aparato digestivo, nos permite digerir mejor tanto a nivel físico los nutrientes que ingerimos como a nivel emocional esas situaciones menos agradables de nuestra vida que a veces nos toca que tragar.

 
Gracias a la química que produce favorece la reducción de la inflamación; algunos científicos sugieren también que tiene alguna relación con los receptores de oxitocina, llamada ‘hormona del amor’ porque, entre otras cosas, favorece la confianza y los vínculos positivos. Interviene también en el mantenimiento del cuerpo en un estado de equilibrio llamado homeostasis, así que de una manera o de otra bien podemos decir que tiene una gran influencia sobre todo nuestro cuerpo y los beneficios de tenerlo trabajado bien merecen la pena el esfuerzo. Además, tras algunas investigaciones hechas en 2010, Barbara Fredrickson y Betania Kok de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, descubrieron que un alto índice de tono vagal generaba un circuito de retroalimentación entre las emociones positivas, la salud física, y y las conexiones sociales positivas. Por ende, cuanto más aumentes su tono vagal, más mejorará tu salud física, mental y emocional, y viceversa, con sanas emociones, pensamientos positivos y buena salud física el nervio vago se estimula.

 
Claves para estimular el nervio vago

Hay muchas maneras de estimular el nervio vago para poder tener un tono vagal alto y saludable. Los investigadores usan con mayor precisión el término modulación del nervio vago, que significa la capacidad de regular o equilibrar nuestro estado en función de las necesidades del momento, no nos enfrentamos igual a una intensa jornada de trabajo que a esos momentos de pausa o relax a lo largo de la jornada. Y a más tonificado lo tengamos con más facilidad saltaremos de un estado a otro sin quedarnos atascados ni en estados de estrés o ansiedad ni en desidia. Tonificarlo es sencillo, pues todo lo que lo estimula, lo tonifica y fortalece, y al igual que el ejercicio tonifica y fortalece tus músculos, trabajando su estimulación, al incorporar en nuestra vida algunos de estos hábitos, podemos tonificarlo y fortalecerlo.
*Mascar chicle. Cuando estamos en un estado de relajación profunda ensalivamos más, de ahí que los niños babeen cuando se están durmiendo; mascando chicle ensalivamos y podemos llevar al cuerpo a un estado de mayor relajación.

*Hacer gárgaras, tararear canciones o entonar mantras estimula el nervio vago porque éste pasa por la garganta y con estos ejercicios lo hacemos vibrar.

*Duchas de agua fría o lavarnos la cara y la nuca con agua fría.

*Un masaje de pies. El masaje en sí ya resulta relajarte y por ello beneficia el tono vagal, pero además incidir en los puntos reflexológicos que se corresponden con la columna vertebral nos permite estimularlo en profundidad. Empezando por el dedo gordo que se corresponde con la cabeza y bajando después por todo el lateral hasta donde finaliza el puente que se corresponde con coxis. Y otro ejercicio que lo estimula y además activa el sistema nervioso parasimpático es golpear ambos pies por esa misma zona, 2 o 3 minutos puede ser suficiente. También un masaje en la zona de las cervicales o presionando esa zona suavemente con una pepita de tenis.

*Todos los ejercicios que favorezcan la relajación como el Yoga y los ejercicios de respiración ayudan a tonificarlo. Permanecer en estados de paz y tranquilidad mejora enormemente el tono vagal.
El nervio vago es conocido también como el nervio de la emoción, así que estar en un ambiente que nos haga sentir bien, permanecer con una mentalidad positiva el mayor tiempo posible y enfrentarse a los retos del diario vivir con optimismo beneficia el tono vagal y en general nuestra la salud y bienestar físico y metal. Espero que con estas directrices puedas crear nuevos hábitos que te permitan aumentar el tono vagal para ir controlando el estrés cada vez con mayor maestría.

Un saludo!
Patricia Pérez.

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El Arte de no estresArte IV
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El nervio vago Dentro de todo el sistema nervioso, el nervio vago es el que más nos interesa a la hora de mitigar la ansiedad, el nerviosismo y el estrés. Es considerado un nervio mixto y es el décimo de los doce pares de nervios craneales y uno de los más largos. Tiene innumerables ramas que se abren paso desde el tronco encefálico hasta la parte más baja de los intestinos, tocando la mayoría de los órganos principales a lo largo del camino. Este nervio juega un papel muy importante en el sistema nervioso parasimpático, precisamente por ser el principal encargado de la relajación, tener un tono vagal alto permite que el cuerpo pueda relajarse de forma más rápida después de someternos a cualquier actividad enérgica o situación conflictiva....
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