Elévate por encima de tus pensamientos 

Uno de los factores de mayor estrés en nuestra vida es el pensamiento descontrolado, que a veces llega a apoderarse por completo de nuestras emociones, nos somete a ellas, nos hace sentirnos realmente mal y no nos deja ver qué lección puede habernos puesto la vida a través de esa situación. Mientras permanecemos inmersos en medio de la tempestad difícilmente podemos ver que detrás hay un aprendizaje que no hubiéramos podido hacer de no haber vivido esa experiencia en particular. Pero la mente humana no alcanza ver más allá de lo que tiene delante de las narices porque para ganar perspectiva y entender que nada sucede por casualidad tenemos que elevarnos por encima de los pensamientos descontrolados y la mente dual y conectarnos con la mente superior que nos permite entender en mayor profundidad que cada vivencia forma parte de nuestro crecimiento personal. Y la conexión con esa mente más elevada la hacemos a través de nuestro sexto chakra, nuestro tercer ojo, el ojo que ve más allá de los cinco sentidos. Este chakra está representado por una flor de dos pétalos que simboliza precisamente eso, la dualidad de la mente. La realidad que se muestra ante nuestro cinco sentidos es dual, blanco y negro, frío y calor, bueno y malo; sin embargo más allá de nuestros sentidos físicos la realidad puede ser distinta, a veces lo malo resulta ser un buen aprendizaje y una situación aparentemente buena no resulta ser lo suficientemente productiva para nosotros. Pero como digo, hay que elevarse por encima de esa dualidad para poder verlo. Esos dos pétalos del sexto chakra representan los opuestos y el tener que elegir entre una opción y la otra, pero si tomamos decisiones desde esa dualidad el opuesto se va a iluminar ante nosotros como la Luna llena se ilumina al colocarse justo en oposición al Sol. Por eso la opción que hemos descartado la vemos  brillar mucho más fuerte que la que hemos elegido, entonces, creemos haber errado en nuestra decisión y nos arrepentimos. Pero no importa lo que elijas porque si lo haces desde la mente dual siempre lo que descartas se coloca ante ti como un plenilunio y va a ganar protagonismo, sin embargo si salimos de la órbita de la Tierra nos damos cuenta de que es una simple cuestión de perspectiva, conforme ganamos altura vemos las cosas de forma distinta. Incluso si nos alejamos de nuestro Sistema Solar la Luna desaparece por completo. Lo mismo sucede con nuestro nivel de conciencia, si te elevas por encima de la órbita de esa mente dual ganas visión y ves la vida desde otra perspectiva muy distinta y eso te hace darte cuenta de que todas tus decisiones son perfectas porque tal vez son justo lo que necesitas experimentar más allá de las etiquetas duales de bueno y malo y eso te da una enorme paz.

Desarrollar el sexto chakra y la intuición te permite estar por encima de esa dualidad de la mente, te ayuda a tomar decisiones con mayor seguridad y a tener más confianza en lo que haces, porque ya no hay una luna llena que brille ante ti mostrándote otro camino que te haga dudar; cuando desarrollas la intuición sabes que esa voz interior te guía por el camino correctivo y confías en que pase lo que pase, era la mejor opción para tu aprendizaje. Y cuando estamos en paz con lo que acontece a nuestro alrededor, cuando dejamos de cuestionar nuestras decisiones y qué opción hubiera sido mejor o peor, cuando somos capaces de elevamos y alejarnos de la luna ya no hay pensamiento frenético. Lo que hace que tus pensamientos se apoderen de ti es la mente dual, si eres capaz de trascenderla te liberas de esa esclavitud. Es cuestión de elevarse por encima de ella como el avión que deja el manto de nubes debajo, entonces sigues viendo los pensamientos pero éstos ya no tienen poder sobre ti.

Y elevarnos es una simple cuestión de vibración. Hay muchas técnicas que te permiten hacerlo. Taichi, Yoga, Meditación, Terapia de sonido, y de todos los instrumentos el más potente es es Gong, por su capacidad de llevarte a estados alterados de conciencia, alfa, delta y theta con mucha rapidez. También puedes encontrar música con estas frecuencias, pero lo más importante es dedicarle algo de tiempo todos los días si verdaderamente quieres elevarte por encima de tus pensamientos para que éstos dejen de tener control sobre ti y puedas disfrutar de cada momento de tu día sin que la mente te secuestre y acabes en modo zombi haciendo cosas con el cuerpo que luego no recuerdas haber hecho.

Por otro lado también hay un punto muy importante en el control de nuestro pensamiento, es nuestra capacidad de soltar. A veces nos llega una idea a la cabeza, o un recuerdo de una experiencia desagradable, o vivimos una situación en la que nos involucramos visceralmente y después nos cuesta horrores desconectarnos de ella y la arrastramos en nuestro pensamiento horas, días y a veces semanas o meses y eso nos somete y nos tortura. El cuerpo no distingue una situación real de una sostenida en la mente por lo que la química que vamos a segregar es la misma que si la viviéramos de verdad. Si el recuerdo es agradable, ¡maravilla! Pero sí es desagradable te vas a envenenar innecesariamente. Por eso es de vital importancia dejar de sostener ese tipo de pensamiento en la cabeza, hay que dejar ir las cosas y eso es como el dejar de fumar, una simple cuestión de mentalizarse y empezar a dar pasos en esa dirección; esto no se logra de un día para otro porque es un proceso que hay que ir haciendo de forma progresiva pero sí se inicia tomado la férrea decisión de querer hacerlo y hay que querer hacerlo de verdad. Puede que te ayude este cuento zen:

Erase una vez, dos monjes zen que caminaban por el bosque de regreso a su monasterio.
En su camino debían de cruzar un río, en el que se encontraron llorando una mujer muy joven y hermosa que también quería cruzar, pero tenía miedo.

– ¿Que sucede? – le preguntó el monje más anciano.
– Señor, mi madre se muere. Está sola en su casa, al otro lado del río y no puedo cruzar. Lo he intentado – siguió la mujer – pero me arrastra la corriente y nunca podré llegar al otro lado sin ayuda. Ya pensaba que no volvería a verla con vida, pero aparecisteis vosotros y  podéis ayudarme a cruzar…
– Ojalá pudiéramos ayudarte – se lamento el más joven. Pero el único modo posible sería cargarte sobre nuestros hombros a través del río y nuestros votos de castidad nos prohíben todo contacto con el sexo opuesto. Lo lamento, créame.
– Yo también lo siento- dijo la mujer llorando desconsolada.
El monje más viejo se puso de rodillas, y dijo a la mujer: – Sube.
La mujer no podía creerlo, pero inmediatamente cogió su hatillo de ropa y montó sobre los hombros del monje. Monje y mujer cruzaron el río con bastante dificultad, seguido por el monje joven. Al llegar a la otra orilla, la mujer descendió y se acercó con la intención de besar las manos del anciano monje en señal de agradecimiento.
– Está bien, está bien- dijo el anciano retirando las manos. Por favor, sigue tu camino.
La mujer se inclinó con humildad y gratitud, tomó sus ropas y se apresuró por el camino del pueblo. Los monjes, sin decir palabra, continuaron su marcha al monasterio… aún tenían por delante diez horas de camino.
El monje joven estaba furioso. No dijo nada pero hervía por dentro.Un monje zen no debía tocar una mujer y el anciano no sólo la había tocado, sino que la había llevado sobre los hombros.

Al llegar al monasterio, mientras entraban, el monje joven se giró hacia el otro y le dijo:
– Tendré que decírselo al maestro. Tendré que informar acerca de lo sucedido. Está prohibido.
– ¿De qué estás hablando? ¿Qué está prohibido? -dijo el anciano
– ¿Ya te has olvidado? Llevaste a esa hermosa mujer sobre tus hombros – dijo aún más enojado.
El viejo monje se rió y luego le respondió:
– Es cierto, yo la llevé. Pero la dejé en la orilla del río, muchas leguas atrás. Sin embargo, parece que tú todavía estás cargando con ella…

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Y esa es una de la mayores resistencias a la que todos nos tenemos que enfrentar. No se trata de lo que hacemos o dejamos de hacer sino de nuestra capacidad de soltar una vez ya ha sucedido. Si cada vivencia que tenemos es lo mejor para nuestro aprendizaje, qué sentido tiene darle vueltas a lo sucedido. Dejar a la mujer en la otra orilla y olvidarnos de ella es la clave para alcanzar la paz mental, dejar de darle importancia a nuestros pensamientos es lo que nos libera de la esclavitud de la mente dual. Y bueno, espero que estos consejos te sean de utilidad a la hora de dar ese primer paso para elevarte por encima de tus pensamientos, seguiremos profundizando en ellos en la siguiente entrega del el Arte de no estresArte.

Un saludo!
Patrícia Pérez

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Elévate por encima de tus pensamientos
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Uno de los factores de mayor estrés en nuestra vida es el pensamiento descontrolado, que a veces llega a apoderarse por completo de nuestras emociones, nos somete a ellas, nos hace sentirnos realmente mal y no nos deja ver más allá de las circunstancias qué lección puede habernos puesto la vida a través de esa situación. Mientras permanecemos inmersos en medio de la tempestad difícilmente podemos ver que detrás hay aprendizaje que no hubiéramos podido hacer de no haber vivido esa experiencia...
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