Al igual que dice el proverbio “no hay árbol que el viento no haya sacudido” tampoco hay persona en este mundo que no se haya visto sacudida, en numerosas ocasiones, por circunstancias que la azotan igual que el viento a los árboles, pero también es cierto que esos vientos fortifican los troncos y se llevan consigo trozos de ramas secas que ya no sirven para mucho, por tanto los vientos aunque molestos a veces fortifican y sanean.

Ahora conforme está el clima astrológico entre eclipses y tensiones planetarias el viento sopla de frente para todos, a un nivel personal se dará con mayor o menor intensidad según los asuntos que cada cual tenga que resolver en su propia vida, pero en última instancia, empuja de un modo colectivo al avance y saneamiento de la humanidad.

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